
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Sólo uno de cada 10 es atendido por los médicos. El sindicato ACAIP denuncia que los programas para agresores "no tienen ni contenido ni psicólogos suficientes".
Fuente: gaceta.es
Madrid. La alta tasa de reincidencia de los delincuentes sexuales ha llevado a numerosos países —Alemania, Dinamarca, Suecia, Canadá o Estados Unidos— a modificar sus códigos penales para que se les pueda aplicar la conocida como “castración química”, que consiste en un tratamiento farmacológico que consigue inhibir el deseo sexual en pederastas o violadores. En la mayoría de los países donde se aplica, la “castración terapéutica” es voluntaria para los ‘delincuentes primerizos’ y obligatoria para los reincidentes.
En el caso español, el sistema penal incide especialmente en que las condenas deben cumplir una función rehabilitadora, que persigue la reinserción del delincuente en la sociedad. ¿Pero cómo se consigue rehabilitar a delincuentes como Nanysex, juzgado estos días por diez delitos de agresión sexual y distribución de pornografía infantil en internet, o al violador del Vall d’Hebron, acusado de cuarenta violaciones?
En España, el ministro de Justicia ha expresado en varias ocasiones su postura favorable a que la reforma del Código Penal que prepara el Ejecutivo, incluya la opción de aplicar tratamientos de inhibidores del deseo sexual en delincuentes sexuales reincidentes, siempre “contando con la voluntad” del agresor.
3.074 delicuentes sexuales
Mientras llega esta solución médica, de una eficacia dudosa para muchos expertos, la pregunta que surge es: ¿Se está haciendo ya algo desde la prisión para que una vez que esos delincuentes salgan a la calle no vuelvan a agredir a mujeres o menores?
Según Instituciones Penitenciarias, 3.074 reclusos (sólo 39 mujeres) cumplen penas por delitos contra la libertad sexual, de los cuales 345, están dentro de un programa diseñado para rehabilitar a estos reclusos. Esto es, sólo el 10%, uno de cada diez, asisten a terapias.
Y en qué consiste este programa. Pues Instituciones Penitenciarias no sabe, no contesta. Sí tiene una respuesta el sindicato de funcionarios de prisiones ACAIP, para quien la razón del silencio de Interior, se debe a que este programa no tiene ningún contenido. “Es un bluf. Como el resto de programas de rehabilitación. El cuerpo de técnicos de prisiones, psicólogos, juristas y pedagogos, ya tiene suficente con hacer informes para distribuir a los nuevos presos que llegan y ver cuáles se pueden internar juntos y cuáles no”.
175 presos por psicólogo.
Las 79 prisiones españolas albergan a 70.581 presos, según datos actualizados a 13 de junio de 2008, de los que 64.769 son hombres, y 5.812 mujeres. Según ACAIP, “no existe ningún programa de agresores sexuales. Los psicólogos no tienen tiempo para tratarlos. Hay unos 400 psicólogos para toda la población reclusa, de manera que tienen que ver a unos 175 presos por cada sicólogo”.
“Hay que tener en cuenta, además, que ese supuesto programa para agresores sexuales es voluntario, y que la mayoría de estos delincuentes no se reconocen como agresores”, dice un portavoz de ACAIP. “Es como si no se estuviera haciendo nada”.
"La única solución es administrar medicamentos".
Álvaro I.G, más conocido como Nanysex, abusó mientras hacía de canguro de cinco niños de uno y dos años entre 2002 y 2004, en Madrid y Murcia. José Antonio García Andrade, perito de uno de los imputados del caso, habla para LA GACETA del perfil de los agresores sexuales y de la línea de actuación a seguir con ellos. "El pedófilo es un delincuente sexual que padece un trastorno psicoemocional. Muchos de ellos tienen personalidades inmaduras, dependientes, inseguras, con poca capacidad afectiva y que tienen miedo al sexo.
De ahí que busquen a menores en su etapa de inmadurez". En cuanto a las vías de solución, García Andrade es rotundo. "Estamos en presencia de un trastorno que médicamente exige un complejo tratamiento. Es un método que necesita de psicoterapia, fármacos como antidepresivos o ansiolítiocos o métodos hormonales. En Israel y Dinamarca, por ejemplo, están experimentando con los agonistas de la testosterona para controlar el impulso a la acción del pederasta y que el sujeto madure. Y les está dando buenos resultados.
Junto a esto, han creado clínicas y centros especializados para estos agresores por la dudosa eficacia que tiene su internamiento en prisión". Por último, García Andrade, aboga por la necesidad de luchar contra la comercialización de imágenes de estas aberraciones en internet porque "son un factor de gran perversión social".