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ANA ISABEL SERRANO BARBA / Directora del Centro Penitenciario de Tenerife.
Como pedagoga, esta leonesa criada en Madrid es una de las ocho mujeres que dirigen una prisión, de las 70 que hay en España, no ceja en su empeño de ‘abrir’ las puertas de la cárcel Tenerife II o al menos minimizar el tamaño de los muros. Cinturón negro segundo dan, defiende las ventajas del deporte para la reinserción. Varios proyectos están en marcha.
Fuente: EL MUNDO - La Gaceta de Canarias
Con apenas unos minutos de charla, salpicada por un sinnúmero de ejemplos absorbidos durante su dilatada experiencia en otras prisiones, como Ibiza, Pamplona, Ávila o, en mayor grado, Soto del Real (Madrid), salta a la vista la vitalidad y el afán que inculca Ana Isabel Serrano Barba en sus directrices para compaginar las medidas obvias de una cárcel con una cierta libertad focalizada en el deporte.
Precisamente, desde el pasado sábado se desarrolla en las instalaciones del Centro Penitenciario de Tenerife las I Jornadas Multideporte, con charlas-coloquios de deportistas de elite isleños y exhibiciones de diferentes actividades deportivas. LA GACETA dialogó ayer con ella sobre los proyectos desde que tomó posesión un nefasto día para la isla meteorológicamente hablando: el 28 de noviembre de 2005, el día de la tormenta tropical Delta.
P.—¿Se puede afirmar que el 50 por ciento de los 1.414 internos practican deporte?
R.—Yo creo que un poquito más de esa mitad. Aquí, en lo que llamamos Tenerife II, hay 1.200, pero abajo, en Santa Cruz, hay 180 más y como son internos de tercer grado y pueden salir a trabajar, pues salen a correr al Parque de La Granja, que está enfrente, o al gimnasio. Y aquí, en La Esperanza, mujeres hay 130 y tenemos practicando deporte de manera habitual, 40. Y según me han contado, es un número incluso superior al que hay en la calle. Hombres son más de 600 los que realizan alguna actividad deportiva, en especial culturismo y fútbol sala. Mientras, las mujeres hacen aerobic, fitness, algo de tenis..., y me pidieron, porque se firmó un convenio con la Federación Tinerfeña de Fútbol, crear un equipo de fútbol sala femenino. Además, todos los años se dan 20 cursos de Formación Profesional y en 2006 se hizo un curso de monitor deportivo para mujeres. Era la primera vez que montábamos un curso así y tuvo un éxito tremendo.
P.—Por lo tanto, se puede decir que el deporte es la principal vía de escape de los internos.
R.—Sí, porque le gusta a la mayoría. La prueba está que cuando hay algún partido importante y es una hora en la que todavía no están en la celda, te piden permiso para irse antes y verlo.
P.—¿Y desde las celdas se escucha el típico jaleo del fútbol en cualquier bar?
R.—Pues la verdad es que los gritos se oyen claramente. El ambiente deportivo me gusta porque fomenta la educación en valores, la deportividad..., y eso se nota muchísimo. Los códigos de conducta de la gente que está más integrada en el ambiente deportivo cambian. He visto chicos y chicas cambiar de actitudes a través del deporte.
P.—¿Y hay mucho aficionado al Tenerife?
R.—De los 1.200 internos que tenemos, hay 900 canarios, que es un porcentaje de gente de la tierra superior al de otros centros. Y de los 900 canarios, 800 son de Tenerife. La visita del otro día de Cristo Marrero [participó en una mesa redonda] fue espectacular. Estaban emocionados y todavía hoy [por ayer] ha habido gente que me ha dado las gracias.
P.—¿Y qué ambiente se respira cuando hay partidos televisados?
R.—Los días que hay partido de fútbol se nota mucho, porque todo el mundo está tranquilo y pendiente de la tele. Y si ya es un derbi, la pasión se nota aún más fuerte, porque, por ejemplo, en el último Tenerife-Las Palmas los goles del Tenerife se oyeron desde lejos.
P.—El otro día, además de Cristo Marrero, hablaron de su experiencia Goya Dorta (Marichal), Iván Rodríguez (Tenerife Rural) y el alpinista Juan Diego Amador. ¿Para cuándo regularizar esos actos?
R.—Estoy intentando firmar un convenio con el Cabildo. El otro día fue la primera vez y queríamos ver qué tal respuesta había por parte de todo el mundo. Y fue buenísima. La intención es institucionalizar las jornadas una vez al año y luego intentar fomentar este tipo de cosas. Por ejemplo, Goya Dorta se me ofreció a ir al módulo de mujeres y traer a su equipo de voleibol. Iván Rodríguez, igual con el equipo de baloncesto, porque nosotros también tenemos un equipo. Cristo lo mismo y Juan Diego Amador nos traerá diapositivas con sus hazañas. Todos quedaron contentos y eso es bueno, porque la gente se cree que todas las prisiones son como las americanas y las de España no tienen nada que ver. Ah, también hubo una exhibición de tenis y se comprometieron a traerme una red, porque tengo cancha en el módulo de mujeres, pero no red....
P.—Precisamente, ¿cómo están las instalaciones?
R.—Este centro es antiguo. Aunque está construido en el año 85, por el sitio en el que está, por la humedad y el óxido, las instalaciones están bastante obsoletas a pesar de que se suelen arreglar. Y sobre todo, como pasa en todas las prisiones, tenemos masificación. Este centro estaba diseñado para 700 personas y ahora hay 1.200, con lo cual hacemos lo que podemos. Hay falta de espacio y por eso los internos no pueden acceder todos los días a la canchas. Tenemos un polideportivo cubierto y funciona como en la calle, te apuntas y vas una hora o una hora y media. Las mujeres están aparte y allí hay gimnasio propio y una cancha al aire libre. El problema es que sólo tengo dos monitores deportivos para todo el centro. Por eso estamos con el convenio con el Cabildo, que me han dicho que hay posibilidades de facilitarnos monitores, y con la Federación Tinerfeña de Fútbol, que nos traerá algún entrenador...
P.—Hablaba antes de los deportes estrella, el fútbol sala y el culturismo. ¿Se ha planteado la opción de introducir algún deporte de combate?
R.—Me han dicho que hace algunos años se hacía algo de boxeo y sé que en otros centros también lo ha habido, pero ha sido una actividad que se ha ido dejando por temas higiénico-sanitarios por si en un momento dado puede haber algo de sangre y la posibilidad de transmisión de enfermedades..., en realidad esto fue con el boom del VIH, en los años 90, y se fue cortando de la mayoría de los centros.
P.—También salen al aire libre...
R.—Hacemos salidas programadas, pero queremos que sean con más frecuencia, aunque a principios de junio tenemos una al Parque Nacional del Teide. Asimismo, se hacen todos los años dos salidas a correr dos medio maratones, el de Santa Cruz y el de La Laguna. Salen entre ocho y diez, porque hay que compaginar que hagan deporte habitualmente y estén disfrutando de permiso de salida. Todo debe ser controlado, porque normalmente no se fuga nadie, pero recuerdo que hace algunos años en un centro en Castilla y León salieron en bicicleta y uno se fue, aunque a los dos días lo pillaron. La verdad es que son escasísimos los casos de gente que aprovecha una salida para no volver...
P.—¿Aquí se hace más deporte que en otros sitios de España?
R.—Todo está muy parejo en el país. El deporte es de las actividades preferidas y es normal, porque estás muchas horas encerrado en una celda aunque también pasas tiempo en el patio. La posibilidad de practicar deporte te ayuda a evadirte y centrarte en otro tipo de cosas. Tiene muchísimos beneficios, psíquicos, físicos, educativos, de comportamiento. El nivel de conflictividad baja, cuanto más deporte hagan los internos. No hay tantas peleas entre ellos y el consumo de droga disminuye.
P.—Hábleme de la niña bonita del centro, del equipo de fútbol sala.
R.—Llevamos cuatro años siendo campeones en nuestra categoría –Segunda–, pero lo que pasa es que como la mayoría de ellos no puede salir, pues jugamos siempre en casa y la condición es que no podemos subir. Pero podrían haber dos equipos. También he pensado organizar un torneo entre prisiones con Las Palmas, Arrecife y La Palma, jugando en Las Palmas o aquí. En Madrid sí hay torneos intercentros e incluso pasan noches en la cárcel del rival.
P.—No tendrá más proyectos...
R.—Pues estoy intentando organizar, también en colaboración con el Cabildo, en una mezcla de formación y deporte, un curso de patrón de barco, porque hay algunos internos que están haciendo ya sólo la parte teórica. Como me han dicho que es una profesión que tiene salida en Tenerife, hay que intentar sacar a los internos fuera. También quiero aprovechar, como estamos en una isla, fomentar los deportes náuticos.