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El debate está servido. Desde que el pasado lunes Sarkozy anunciara medidas más duras para frenar la pederastia, numerosas voces se han lanzado a opinar. Los medios han desempolvado sus agendas y psicólogos, psiquiatras, sexólogos o juristas hacen cola para opinar acerca de una medida que ha desatado la controversia. Bajo este universo de expertos poco a poco se desmarca una conclusión generalizada: la castración química es una medida adecuada para un pederasta pero no es recomendable en el caso de un violador. Y todos nos preguntamos: ¿por qué?
Fuente: Informativos Telecinco.com
La letrada Marta García Lage aporta un poco de luz en relación a este asunto. Con voz suave y segura, aplaude la medida de Sarkozy y sostiene que la eficacia de este tratamiento para un pederasta es cuestión de perfiles. "La razón fundamental estriba en que el perfil del pedófilo es más homogéneo. En el caso del violador intervienen una serie de factores de índole familiar, social, cultural que hace poco recomendable la adopción de una solución universal".
Para los que este argumento no les convezca la abogada contraataca con un ejemplo: "en determinadas culturas algunas conductas, que en nuestro sistema jurídico serían tipificadas como delito, son consideradas como un derecho inherente al hombre". De ahí la ineficacia de optar por un tratamiento hormonal cuando el motivo que induce a este tipo de conductas es de índole sociocultural.
Comparar no siempre es malo
En el sistema legislativo español la agresión sexual sin penetración anal, vaginal o bucal está penada con 1-4 años de cárcel si la víctima es mayor de edad, mientras que si el agredido es menor la privación de libertad asciende de 4-10 años.
En el caso de una violación la pena es de 6-12 años si el agredido es mayor de edad y de 12-15 años si el sujeto es menor. Para Marta García Lage los tipos penales son demasiado suaves. Pero… ¿cómo afrontan el problema nuestros vecinos de Europa?
El jurista Gustavo López- Muñoz y Larraz, académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ha afirmado que "Reino Unido y Alemania son los países comunitarios donde se les aplican penas más duras".
Entre los países que registran sistemas legislativos más "permisivos con este tipo de delitos" se encuentra España, Italia, Portugal y Holanda. La solución sería "fortalecer un régimen de derecho penitenciario", ya que somos "un país prohibitivo pero no previsor".
La castración química ya se aplica en EE UU
Este afamado jurista no parece sorprenderse cuando se le pregunta por una cuestión hasta hace poco desconocida para la mayoría de españoles centrados en la última subida del Euribor. Hablamos, pues, de un tema antiguo rejuvenecido bajo el tamiz de la polémica.
Pese a que la castración química se aplica desde hace tiempo en EE UU ─y con resultados muy positivos─ en España la aplicación de este tratamiento no es posible si no va precedida de modificaciones legislativas, ya que la castración es delito.
Para el experto, la castración química es una medida que reivindica el derecho a la sexualidad voluntaria, hablamos pues, "del único medio eficaz".
Con Mercedes Gallizo llegó la revolución
Y es que hasta que Mercedes Gallizo se estrenara en 2006 como la nueva Directora General de Instituciones Penitenciarias pareciera que en la anterior legislatura nunca se hizo nada para tratar a los violadores.
Según fuentes de Instituciones Penitenciarias, "la directora ha impulsado los programas de rehabilitación, antes de ella no había nada".
Gallizo ha introducido programas voluntarios de tratamiento con talleres, en los que psicólogos trabajan con violadores y pederastas para lograr su reinserción. Pese a que se encuentran en fase de evaluación, se estima que conseguirán reducir de forma notable la reincidencia en el caso de delitos sexuales.
Este futuro prometedor, ha llevado a Instituciones Penitenciarias a no plantearse terapias alternativas a raíz de la polémica desatada por Sarkozy.
Desde que comenzara el 2007, las cárceles españolas albergan a más de 1.700 condenados por agresión sexual y a más de 600 por abusos sexuales. En lo que llevamos de año, 198 internos se están sometiendo a un programa de rehabilitación que se imparte en 27 centros penitenciarios, de acuerdo a las mismas fuentes.