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Los funcionarios de prisiones temen que presos islamistas puedan organizar motines y atentados

Los 12 presos islamistas que permanecen en huelga de hambre en distintas prisiones de la Comunidad Valenciana y Salamanca contaron con ayuda exterior para coordinarse. Después de analizar durante una semana las comunicaciones y visitas de los reos, los investigadores de la Dirección de Instituciones Penitenciarias han concluido que lo más probable es que los huelguistas dejaran de comer el mismo día gracias a la ayuda y mediación de colaboradores en libertad.

Fuente: laverdad.es

Los 12 presos islamistas que permanecen en huelga de hambre en distintas prisiones de la Comunidad Valenciana y Salamanca contaron con ayuda exterior para coordinarse. Después de analizar durante una semana las comunicaciones y visitas de los reos, los investigadores de la Dirección de Instituciones Penitenciarias han concluido que lo más probable es que los huelguistas dejaran de comer el mismo día gracias a la ayuda y mediación de colaboradores en libertad.

Aparte del inicio común de la protesta, dos elementos avalan la existencia de una trama exterior. La mayoría de los presos no tiene vínculos conocidos entre sí, ya que fueron detenidos en operaciones distintas contra células diferentes efectuadas a lo largo de la última década. Además, los escritos que presentaron para anunciar el inicio de la huelga son prácticamente iguales. Más allá de estas conclusiones previas, la investigación no ha permitido aún determinar el modo concreto en que se comunicaron. Lo más probable, a juicio de los analistas, es que la red de coordinación esté formada por distintas personas para cada una de las cárceles, lo que hace muy complicada detectarla.

La huelga de hambre ha encendido las alarmas en el colectivo de funcionarios de prisiones. Estos trabajadores temen que presos islamistas de distintas cárceles hayan creado una estructura para organizar motines y revueltas que pongan en riesgo su seguridad. «Ya lo denunciamos en 2004 y se nos llamó exagerados; luego vino Garzón y desarticuló una célula que se había creado en la cárcel y que pretendía volar la Audiencia Nacional», recuerda un portavoz de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip).

Entre los presos se encuentran tres de los acusados del 11-M: Youssef Belhadj, interno en la prisión salmantina de Topas, y Hassan el Haski y Otman el Ganoui, presos en la cárcel alicantina de Villena. En esta última están también Abdelkrim Bensmail, Hassan Mordoude y Ahmed Chebli. El centro de Fontcalent, tacoge a Mohamed Amin, Dijali Mazari, Noureddine Serroukh y Saffet Karakoc.

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