
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
915175152
915178392
informacion@acaip.info
Prisiones abrirá antes de 2010 en todos los centro de España 'módulos de respeto' para incentivar la reinserción.
Fuente: lavozdigital.es
Las celdas están abiertas y dentro no hay un solo preso. Tampoco hay robos en el módulo, a pesar de que las pertenencias de los internos están al alcance de cualquiera. Es el interior del módulo 7, uno de los ocho módulos de respeto de la cárcel leonesa de Mansilla de las Mulas, la nueva apuesta de la Dirección General de Prisiones con la que pretende revolucionar el tratamiento penitenciario español. Un modelo que ha sido un éxito en este centro, en el que el 60 por ciento de sus internos (857 personas) se han sometido al experimento para incentivar la reinserción.
«Todo el sistema se basa en un contrato conductual entre el interno y la institución», explica el director de la prisión de Mansilla, José Manuel Cendón, quien en 2001 y, con tan sólo 15 internos, puso en marcha la idea.
«En ese documento, el preso se compromete a ingresar en uno de estos módulos , en los que se somete a la disciplina de un grupo, promete acatar las normas de convivencia y aceptar sus responsabilidades diarias», explica Cendón.
A cambio, el recluso obtiene privilegios, impensables hasta ahora en ningún sistema penitenciario, ni siquiera en los más avanzados: libertad de movimientos dentro de los módulos, libertad de relación con los otros internos, reuniones para hacer reclamaciones al centro, cierta elección en los horarios y menos horas de encierro obligado.
«Los privilegios de movimientos están bien pero lo más importante es que volvemos a tener una rutina. Es como si fuera un espejo de la vida en la calle, en la que el horario marca todo. El tiempo de ocio se disfruta y no es una maldición como suele ser en la cárcel», explica uno de los marineros gallegos del módulo 8 que un día cambiaron los aparejos y el marisco por las lanchas planeadoras y los alijos ilegales. Junto al marinero otros presos asienten.
El director de la prisión no se cansa de decir a los presos que «no hay nadie malo», que «nosotros creemos en la gente» y que el sistema ya no se basa en lo «que hiciste en el pasado», sino en lo que «quieres ser en el futuro».
«Hemos reducido al máximo los incidentes en los módulos de respeto. Los funcionarios viven más tranquilos y los internos también. Cualquier preso sabe que si mete la pata puede ser expulsado y perjudicarse a si mismo y al grupo», explica con orgullo la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo.
Y es que Prisiones ha decidido llevar la iniciativa a todos los centros de España para brindar a cuantos internos lo deseen la posibilidad de hacer algo con su tiempo en prisión.