Acceso usuarios

Acceder al portal

Usuario (NIF) *
Contraseña *
Recordarme

Los funcionarios denuncian que el resto de medidas de seguridad no dan resultado

La heroína y el hachís, las sustancias ilegales más consumidas por los reclusos, circulan sin problemas en las cárceles españolas.

Fuente: ADN

La heroína y el hachís, las sustancias ilegales más consumidas por los reclusos, circulan sin problemas en las cárceles españolas.

En 2006, se realizaron 1.638 decomisos en las prisiones estatales. Alicante II encabeza la estadística con 145 intervenciones, seguida de Valencia, con 130 y Cádiz Puerto II, con 121, según la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. No obstante, no ha facilitado cifras de años anteriores ni las cantidades apresadas.

Las medidas que toma el Ministerio del Interior son cacheos, tanto ordinarios como los motivados por las sospechas que despierte algún individuo, y análisis de paquetería a través de un escáner.

"Pero no son efectivas. No se puede efectuar un cacheo integral si no es consentido, así que es imposible detectar droga en las cavidades del cuerpo. Además, tampoco es posible someter a un individuo a un examen de rayos X porque resulta perjudicial para su salud", señala el portavoz de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) , Alberto Téllez.

El sindicato ha reclamado la instalación de ecógrafos en los centros para detectar si las personas que acceden a éstos esconden droga en su interior. "Es una recomendación del Defensor del Pueblo; pero Interior sigue sin responder".

Fuentes de Instituciones Penitenciarias han señalado que actualmente se dispone de cinco detectores móviles (se adquirirán tres más, en breve) con los que saber si una persona ha estado en contacto con drogas o explosivos. No obstante, las cinco máquinas deben cubrir las necesidades de los 66 centros que gestiona este organismo, todos menos los de Cataluña.

El sindicato ACAIP denuncia también que "no hay un control previo" de quien entra y sale de las prisiones y que se dan casos de directores que no comunican a Instituciones Penitenciarias los decomisos reales.

"Es una manera de simular que las cosas están en orden en la prisión que dirigen. Mientras, los reclusos siguen consumiendo y algunos mezclando drogas con fármacos como ansiolíticos, con las imprevisibles reacciones y riesgos que eso conlleva".

"He llegado a ver hasta 20 kilos de heroína, y esto no lo entra un preso"

Funcionarios de prisiones, directores de centros penitenciarios y la Administración reconocen que hay droga en las cárceles; pero que las cantidades no son elevadas. Sin embargo, desde el otro lado, las cosas se ven distintas.

"Hay droga. Y mucha. Yo he visto un paquete de heroína de 20 kilos y posturas enteras de hachís. Y eso, no lo entra un preso", señala un recluso de la cárcel Modelo de Barcelona que no ha querido desvelar su identidad.

"Entra mucha gente en una prisión, médicos, enfermeras, voluntarios, etc. Y es fácil convencer a alguno de ellos de que entre tal cantidad tal día si a cambio se puede llevar 3.000 euros", añade.

Sin ir más lejos, la Guardia Civil detuvo el sábado a una monitora de una ONG por introducir cocaína en la prisión de Acebuche (Almería).

La droga en la cárcel sube de precio. "Un gramo de heroína llega a los 200 euros (cuatro veces más que en la calle). Si el que compra no tiene dinero, le basta con llamar a su familia para que ingrese la cantidad en la cuenta bancaria del vendedor y esperar a que éste compruebe el ingreso".

Entre Mail

"Impregnan la ropa con heroína para introducirla". Feliciano Crelgo. Director del centro penitenciario Alicante II.

. El centro que dirige es donde más droga se ha requisado. ¿Cuál es su lectura?

Precisamente esa, es donde más hemos aprehendido, no donde más hay.

. ¿Cómo la intervienen?

Con cacheos integrales y el que no acceda, no entra. Además, tenemos uno de los cinco detectores de los que dispone Instituciones Penitenciarias. Pero siempre acaba entrando droga.

. ¿Cómo la introducen?

Son pequeñas cantidades, así que la meten en el dobladillo del pantalón o en las prendas íntimas. Aunque nos hemos topado con gente que la llevaba en alguna de las cavidades de su cuerpo o, por ejemplo, que impregnaba la ropa con heroína para entrarla.

. ¿Hay tráfico dentro de prisión?

Hay compra y venta; pero es a pequeña escala. Trapicheos para sacar algo de dinero; pero no más allá.

. ¿Cómo se detecta a estos presos?

Con cacheos y requisas. Observamos a los reclusos, si uno cambia de hábitos o rehuye a los funcionarios, es sospechoso.

Valora este artículo
(0 votos)