
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Antonio Trevín echó ayer a un lado las críticas de funcionarios de Villabona, que desde hace meses denuncian intensamente la saturación que sufre el centro penitenciario. El delegado del Gobierno rechazó que, con 1.454 presos y 820 celdas, la cárcel asturiana esté saturada y por encima de sus posibilidades. Trevín acudió al centro penitenciario a la celebración de la fiesta de la Merced, en la que funcionarios aprovecharon para exponer sus reivindicaciones laborales.
Fuente: Ine.es La Nueva España
El delegado del Gobierno, Antonio Trevín, negó ayer que el centro penitenciario de Villabona esté sobreocupado, tal y como denuncian los trabajadores desde hace años y con especial intensidad desde hace meses. Con 820 celdas operativas y 1.454 reclusos dentro de los muros de la cárcel (lo que obliga a que prácticamente todos los presos tengan que compartir calabozo), Trevín aseguró que la capacidad de la prisión para funcionar correctamente y dentro de la normalidad está «prácticamente nivelada» con el número de internos que alberga la cárcel asturiana. Lejos de aceptar este argumento, la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), sindicato mayoritario en prisiones, calificó de «grave» la situación de Villabona y denunció una sobreocupación de un 172 por ciento, «porcentaje a todas luces inaceptable».
Antonio Trevín incluyó estas afirmaciones en el discurso que pronunció con motivo de la celebración de la Merced, patrona de la institución penitenciaria. Al acto, que consistió en una misa y la degustación de un vino español, asistieron numerosas personalidades, entre ellas el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Ignacio Vidau; el presidente de la Audiencia Provincial, José Ignacio Álvarez Sánchez; el fiscal de vigilancia penitenciaria, Juan Martínez Junquera; el jefe de Policía en Asturias, Baldomero Araújo; los responsables de las comandancias de la Guardia Civil en Oviedo y Gijón, José Hermida Blanco y Juan Martínez-Raposo, respectivamente; y el delegado de Defensa, Baldomero Argüelles González, entre otros.
«Desigualdad de trato»
Las celdas dobles (con metros cuadrados de individuales) existen en todas las cárceles españolas, lo que ha convertido en habitual la excepción o el extremo especial que prevén el reglamento penitenciario y la ley de Régimen Penitenciario, que establecen que cada interno debe disponer de su propia celda, salvo situaciones específicas. El sindicato sostiene que en Villabona se dan casos «de internos no fumadores que tienen que compartir celda con internos fumadores, o internos de una religión que lo hacen con otros de ritos distintos, por falta de espacio».
Según Acaip, la saturación del centro penitenciario «ocasiona un gradual y progresivo deterioro en la convivencia diaria de los internos, que se manifiesta en un aumento de la conflictividad». El sindicato asegura que a cada funcionario de Villabona le corresponde vigilar entre 52 y 78 internos. «Y la plantilla de la cárcel asturiana no ha experimentado ningún aumento en los últimos años. El personal» critica, «está claramente envejecido, con un 70,5 por ciento de funcionarios entre 40 y 50 años y un 21,5 por ciento de más de 50. Sólo el 8 por ciento es menor de 40 años».
La fiesta de la Merced se convirtió ayer en plataforma de protesta de parte del funcionariado. Uno de los delegados de CC OO denunció «desigualdades de trato» dentro de la prisión en relación a la unidad terapéutica (UTE), que, a su juicio, proyecta «una imagen irreal» de la prisión.
Según afirmó, la UTE funciona porque los presos «renuncian voluntariamente a sus derechos, a ver a sus familiares y pueden verse sometidos a análisis en cualquier momento para comprobar si consumen. Además, hay más personal (educadores) y las actividades son obligatorias. Para el resto de presos, esto es impensable. No quieren dejar la droga y nosotros tenemos que estar ahí. Todo ello se da por bien empleado, pero sin el resto de la prisión la UTE no existiría».