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La cárcel y su futuro inmediato

La celebración de los actos principales en honor de la Virgen de la Merced, patrona de prisiones, sirvió para conocer los principales proyectos previstos en un futuro inmediato para el Centro Penitenciario de Melilla, una institución que, por su propio carácter, es cerrada y al que en la mayoría de las ocasiones no se tiene acceso.

Fuente: Melilla Hoy

La celebración de los actos principales en honor de la Virgen de la Merced, patrona de prisiones, sirvió para conocer los principales proyectos previstos en un futuro inmediato para el Centro Penitenciario de Melilla, una institución que, por su propio carácter, es cerrada y al que en la mayoría de las ocasiones no se tiene acceso.

Después del oscuro y tenebroso paso de Antonio de Diego al frente del presidio, el peor director con diferencia que ha tenido la cárcel melillense, se pasó a la breve y positiva estancia de Ana Acosta, que abrió las puertas de la prisión para dar a conocer a la sociedad melillense lo que encerraba el centro ubicado en el Monte María Cristina, antes de dar el salto a una de las prisiones más importantes de España, la de Topas, en Salamanca, y actualmente en manos de Emilio Navas del que aún se sabe poco. Sin embargo, ayer, a regañadientes, Navas habló a los periodistas de los planes más inmediatos para el Centro Penitenciario, entre ellos uno de sumo interés, como es el inicio de las obras para cubrir el patio de menores, con el fin de evitar el lanzamiento de objetos desde la calle, principalmente drogas como hachís y armas como navajas. También avanzó que se instalará un servicio de telemedicina, al igual que en el resto de cárceles españolas, una medida que ha adoptado el Ministerio del Interior con el objetivo de reducir las salidas de los internos a los centros de salud y los hospitales, así como disminuir trámites administrativos, y lograr un importante ahorro a las administraciones.

En cuanto a las plazas, el centro mantiene un nivel óptimo de ocupación porque pese a estar preparada para acoger a 280 internos, en la actualidad el número de encarcelados es de 253, una cifra que no tiene nada que ver con otras del pasado, en las que llegaba a ser superior a los 350 presidiarios, con lo que el hacinamiento era notable.

Asimismo, está la paz social o al menos eso parece por la ausencia total de críticas en los medios de comunicación de los sindicatos con representación en el Centro Penitenciario, una situación muy diferente a la de otros tiempos, en especial durante la etapa de Antonio de Diego, donde las denuncias por la situación de la cárcel y de los funcionarios de prisiones eran una constante. Esperemos que realmente la situación sea llevadera, sobre todo en un día en en el que se celebra una festividad que ha permitido a reclusos y funcionarios vivir en común momentos agradables, a pesar del lugar en el que se encontraban.

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