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Manuel Vega Alocén: «La reinserción es difícil en los presos más adultos, pero no es una utopía»

Manuel Vega fue ascendido a director del Centro Penitenciario de Eivissa en junio, aunque llevaba trabajando en esta prisión desde 2004, primero como coordinador de formación, después como administrador y, finalmente, como subdirector de régimen y seguridad. En su currículo llama la atención que es doctor en Derecho y ha escrito dos libros sobre la materia: «Es a lo que dedico mi tiempo libre», responde sin darle importancia. EIVISSA | PEDRO PRIETO ¿Qué preculiaridades tiene la prisión de Eivissa respecto a las demás en las que ha trabajado?

Fuente: diariodeibiza.es

Manuel Vega fue ascendido a director del Centro Penitenciario de Eivissa en junio, aunque llevaba trabajando en esta prisión desde 2004, primero como coordinador de formación, después como administrador y, finalmente, como subdirector de régimen y seguridad. En su currículo llama la atención que es doctor en Derecho y ha escrito dos libros sobre la materia: «Es a lo que dedico mi tiempo libre», responde sin darle importancia. EIVISSA | PEDRO PRIETO ¿Qué preculiaridades tiene la prisión de Eivissa respecto a las demás en las que ha trabajado?


- Que es pequeña. No hay condenas largas. Cuando la condena es larga, de un año o dos, y no tienen vinculación familiar, se pide el traslado a otro centro. La vinculación familiar se tiene mucho en cuenta, pero aquí no hay presos peligrosos. A veces, en las redadas que hacen, no sabemos la entidad de quién están deteniendo, pero se detecta rápido.


-La cárcel lleva varios años de obras. ¿Qué se está haciendo ahora?


-Instituciones Penitenciarias quiere que las prisiones sean lugares habitables, y para ello es imprescindible hacer reformas. Ahora se están reformando los baños de los módulos 1 y 2, y la reforma de las cubiertas. Con nuestro taller de mantenimiento estamos arreglando los patios 1 y 2, pintándolos y colocando zócalos de dos metros de altura en los patios.


-¿El taller de mantenimiento funciona con internos?


- Sí, se les contrata. Se les da de alta en la seguridad social, se les paga y van haciendo estas cosas. Con empresas externas también se están cambiando las ventanas, reformando la zona de servicios y funcionarios y la sala de comunicaciones y locutorios.


-Este edifico tuvo problemas casi desde el principio. Cuando acaben estas obras, ¿se prevén más?


-A este ritmo, en dos años la prisión estará terminada. Ahora está infinitamente mejor que cuando abrió, en 1984. Lo próximo será instalar una planta de ósmosis para tratar el agua, porque es sal pura y lo estropea todo. Habrá agua caliente y calefacción en las celdas. Se reformarán garitas y se construirá un pabellón deportivo, pero esto es a más largo plazo.


-Para un polideportivo hará falta una ampliación y más terreno.


-Sí, será una ampliación sustancial. Hay terreno detrás. En todas las prisiones hay un área que es un centro sociocultural, con deportes, teatro... Y aquí no tenemos nada. Sólo los patios. Cuando hacemos una actuación, tenemos que poner toldos en un pasillo y montarlo.


-¿Cuantos internos hay ahora?


-Hay 140. La capacidad operativa son 106, pero nos estamos defendiendo bastante mejor que el verano pasado. La Guardia Civil ha hecho un buen trabajo, tanto en la seguridad exterior como en los traslados. Es importante que los traslados funcionen porque son una válvula de escape, para ir regulando el número de internos. Sobre todo, si hay alguno que es peligroso. En este sentido, el trabajo de la Guardia Civil ha mejorado mucho con el nuevo brigada que se ha hecho cargo de esta unidad.


-¿Y con 140 se puede funcionar bien?


-De esos 140 tenemos 25 que están en tercer grado. Y de ellos, ocho con control telemático, es decir, con el brazalete, que no duermen aquí.
-Algunos informes incluyeron a esta prisión, hace algunos años, entre las peores de España. ¿Sigue así tras las obras?


-Teniendo en cuenta que tiene 23 años, no podemos competir con edificos más modernos, pero está muy bien.


-¿Cuántos presos están aquí por motivos relacionados con las drogas?


-El preso español está más conectado con el consumo.Para consumir tienen que delinquir, porque la financiación suele ser a través del robo. Eso al margen de los internos que se dedicaban directamente al tráfico.


-La vocación de un centro penitenciario es siempre la reinserción, pero en la calle suele decirse que los que entran `salen peor´. ¿Qué es más cierto?
-No salen peor. Reinsertar a una persona adulta no es fácil. Es más sencillo con los jóvenes, porque no tienen la personalidad tan forjada como los adultos. Pero no salen peor. Aquí se trabaja para subsanar sus deficiencias de droga, o de estudios. Pero, desde mi punto de vista, no pueden salir peor. La reinserción es compleja, pero no es una utopía ni una labor imposible.


-¿Qué programas se pueden desarrollar en Eivissa?


- Hay un grupo de atención a drogodependientes con una psicóloga. También hay un curso de deshabituación de Proyecto Hombre. La ONG Alas imparte un curso de educación para la salud. Y luego, el centro tiene muchas actividades: videofórum, un curso de animación a la lectura, un taller permanente de manualidades y otro de cerámica. Cruz Roja lleva a cabo tres cursos: habilidades sociales, orientación laboral y teatro. Aparte de estas, en la prisión colaboran las ONG Pastoral Penitenciaria, la Iglesia Evangélica, el Club Náutico de Sant Antoni y la escuela de Clowns de Eric de Bont, que vienen de manera generosa y desinteresada. También tenemos dos convenios con el Consell, para actividades deportivas, y otro con Apfem.

-¿Hay facilidades para estudiar?


-Un interno puede entrar analfabeto y salir doctorado. Gratis. La institución te paga los estudios, los libros, la matrícula... Todo. Muchas personas de la calle lo aprovecharían, pero una persona sin hábito de estudio no lo valora. Aquí en Eivissa, sobre todo hay alumnos de idiomas. Como hay muchos extranjeros, hay enseñanza de español.


-La actitud de cada preso puede ser distinta. ¿En qué porcentaje son receptivos a los programas del centro y en qué porcentaje `pasan de todo´?
-La actitud varía. En general, reciben bien los programas de tratamiento. Ellos saben que, conectado al tratamiento, si su evolución es buena, pueden obtener beneficios penitenciarios, permisos de salida ordinarios, el tercer grado, libertad condicional. No necesariamente es así, pero sí participan, porque tienen más posibilidades de salir antes.


-¿Entra droga en la cárcel? ¿Es posible evitarlo?


-El control es complicado. Aunque a veces se dice que son los propios funcionarios, no es así. Algún caso habrá en algun lado, pero realmente, por donde entra, es por los vis a vis. Aunque los visitantes pasan por el detector de metales, pueden llevar la droga en su cuerpo perfectamente, y es complejo atajarlo. Pero no hay tanta droga como se piensa. Se detecta rápido porque ves a la gente `colocada´.


-¿Hay tanta movilidad entre los funcionarios de la cárcel como en otras administraciones del Estado?


- Es un problema. Cada año cambia un 80 por ciento de la plantilla y dificulta el trabajo, sobre todo el de oficina, porque los programas informáticos son cada vez más complejos. Cuando la gente los ha aprendido, se van. Están, como mucho, un año.

- ¿A qué se debe?

- La isla tiene un nivel económico muy caro. Con el plus de insularidad, en condiciones iguales, los funcionarios prefieren ir a Canarias o a Ceuta y Melilla. Y el tercer factor es que, al estar en una prisión más pequeña y de menor seguridad, pues se cobra menos.


- ¿Cuáles son sus prioridades tras asumir el cargo de director?


- Continuar con la línea de reformas que comenzó el anterior director, Juan Carlos Carrillo, e intentar potenciar las actividades culturales y educativas en el centro.

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