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Topas/Una sola funcionaria vigilaba el módulo masculino de la reyerta

Una sola funcionaria tuvo que enfrentarse a los primeros momentos de la multitudinaria pelea que estalló en el módulo doce del centro penitenciario de Topas en la tarde del domingo.

Fuente: Tribuna de Salamanca

Una sola funcionaria tuvo que enfrentarse a los primeros momentos de la multitudinaria pelea que estalló en el módulo doce del centro penitenciario de Topas en la tarde del domingo. “La compañera se encontró con una situación de violencia extrema, lo que hizo que no pudiese intervenir, entre otros motivos, por la falta de preparación que padece el colectivo y por la naturaleza de los hechos a los que se tenía que enfrentar por vez primera”, expresan fuentes del sindicato de prisiones Acaip. Los temores de la plantilla de los últimos meses por un recrudecimiento de los incidentes en el penal han terminado por cumplirse. A la falta de personal, denunciada tras la progresiva alza de la población reclusa en Topas, se ha unido una polémica resolución del Gobierno, aprobada en una Ley Orgánica en marzo de 2007, que unifica las escalas masculina y femenina del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias.

“Igualdad efectiva” para ambos sexos. Una modificación que desde los sindicatos de prisiones ha sido acatada desde el principio con reticencias. Las funcionarias que hasta ahora sólo realizaban tareas en los departamentos femeninos lo harán también en los masculinos. Una nueva experiencia que en Topas ya ha conocido un primer episodio de violencia que Acaip defiende que se habría evitado con más personal y sin la equiparación de las dos escalas laborales. “Este hecho redujo las posibilidades de control del incidente, finalizado merced a la arriesgada intervención del compañero de servicio”, añaden desde el sindicato de funcionarios de Topas.

La reyerta alcanzó altas proporciones pese a producirse en un módulo catalogado como “no conflictivo”. “En teoría por amantes del deporte”, ironizan los mismos funcionarios. Sin embargo, la tensión que se respira en el centro por la sobreocupación acabó por reflejarse en una pelea que iniciaron un interno rumano y otro árabe.

Apuñalado en el cuello.

Cada preso contó con la ayuda de compañeros de la misma nacionalidad hasta establecerse una auténtica batalla campal en la que participaron medio centenar de personas, “que no han podido ser identificadas en su totalidad, lo que puede ocasionar que el incidente se repita nuevamente”, avisan desde Acaip. Tras la reyerta, los funcionarios intervinieron en los cacheos a los reclusos hasta cuatro armas de fabricación casera, ‘pinchos’ carcelarios, “uno de ellos de grandes proporciones”. Medios contundentes como barras de hierro también se utilizaron en la pelea, que se saldó con un preso herido de gravedad tras ser apuñalado en el cuello y varios contusionados. Los sindicatos insisten a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en la idoneidad de distribuir la plantilla por sexos en los módulos, según sean de población masculina o femenina, para controlar mejor probables futuros altercados.

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