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Puertas que se abren con sólo empujarlas, sistemas de control que no funcionan, masificación, agresiones y coacciones son las denuncias que los sindicatos de la prisión de Topas han entregado al subdelegado Jesús Málaga.
Fuente: El Adelanto de Salamanca
La cárcel de Topas ocupa uno de los primeros puestos el ranking de penitenciarías peligrosas en España. Con esta premisa, llama la atención que los representantes sindicales denuncien constantes faltas de seguridad en el centro.
La semana pasada mantuvieron un encuentro con el subdelegado del Gobierno, Jesús Málaga, al que trasladaron todas sus quejas. No son los funcionarios los únicos que protestan ante la situación del penal salmantino, los propios presos han mostrado su temor a agresiones y robos de otros compañeros por la falta de seguridad.
Uno de los puntos que recoge la carta entregada a Jesús Málaga versa sobre los cierres de las celdas. Las denuncias por robos y agresiones de unos presos a otros llegaron hasta cuatro el año pasado. Los cierres son tan débiles que cualquiera puede abrirlos, según los funcionarios. Incluso uno de los reclusos provocó un incendio en la papelera de una de las celdas.
En diciembre los trabajadores de la prisión, ante las quejas recibidas por parte de los presos, revisaron de nuevo los sistemas de cierre de las celdas y comprobaron que con sólo empujarlas se podían abrir. En algunos de los módulos puede que esta circunstancia pasara un poco más desapercibida y no fuera demasiado alertante, pero en el módulo de presos peligrosos la situación se complica.
Los sindicatos son claros. De esta forma se pone en peligro la seguridad de los trabajadores y de los internos. El subdelegado, Jesús Málaga, pidió más información al respecto para transmitirla a los responsables de las penitenciarías, algo que para los trabajadores resultó insólito, ya que tenían la esperanza de lograr un cambio.
La causa no está en la vejez de la prisión. Los mecanismos no fallan por su uso, sino que los sindicatos aseguran que ya desde su apertura, en el año 1995, los sistemas estaban defectuosos y no funcionaban bien. El sistema de cierre por ordenador nunca ha funcionado y los trabajadores se las han apañado con sistemas tan rudimentarios como el control manual de ruletas. Tampoco pueden abrir las celdas 10 ó 15 centímetros para el recuento de presos, algo que está establecido en el manual y es conocido como periodo.
Amenazas de ETA
La falta de seguridad afecta ya, incluso, a la vida personal de los funcionarios. Uno de ellos recibió en verano de 2007 una carta supuestamente de la banda terrorista ETA en la que se le amenazaba. Los funcionarios denunciaron entonces que los presos tuvieron acceso a sus datos.
También se ha denunciado la existencia de roedores, insectos y cucarachas en el centro penitenciario salmantino. A veces, incluso, el olor por la muerte de alguna rata es insoportable en el centro, aseguraron desde Acaip.
Todas estas circunstancias, unidas a la masificación de la macropenitenciaría y la falta de personal, hacen que las peleas entre reclusos sean constantes. En mayo del año pasado uno de los reclusos mató a su compañero de celda sin que éste pudiera avisar a nadie ni escabullirse de la agresión mediante golpes.
Tal y como ya informó en su día este periódico, Topas ha registrado en los últimos 7 años cinco intentos de fuga y casi un centenar de peleas entre internos.