
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Fuente: El Faro digital
El incidente dejó tres agentes heridos. Dos de ellos con esguinces y otro, con tres puntos de sutura en un dedo. El preso que provocó el incidente ha pedido que lo saquen de Melilla.
La pelea entre dos internos en la prisión de Melilla, que tuvo lugar el pasado jueves y dejó a tres funcionarios con heridas leves, “es un hecho puntual”, según ha explicado El Faro Fernando Pons, delegado del sindicato Acaip.
“Es la primera vez que pasa”, añadió a este periódico Francisco Rebollo, director del centro penitenciario de la ciudad.
Lo confirma Pons. “De un tiempo a esta parte pasa bastante poco. Con el anterior director ocurría más a menudo. Hace más de un año que no veíamos algo así”.
Dos de los funcionarios heridos tienen esguinces en dedo y cuello y el tercero, un agente de alrededor 56 años, ha recibido tres puntos de sutura en un dedo.
Este incidente no ha ocurrido, añaden desde Acaip, porque la prisión esté saturada. Ni mucho menos. Actualmente hay en torno a 300 internos. “Hemos llegado a tener 500”, afirman.
Camino a la comisión disciplinaria
Todo empezó con la llegada de un interno conflictivo a la cárcel de Melilla. Vino a la ciudad porque tenía un juicio. Ya en la prisión tuvo una pelea con otro preso y los funcionarios penitenciarios, cumpliendo con el protocolo establecido, los separaron de módulo. El interno “agresivo” fue a dar al módulo uno, de Penal. Camino a la comisión de disciplina donde se iba a analizar el incidente que tuvo con el otro recluso, ambos internos se encontraron y empezó la pelea.
En el pasillo, fuera de los módulos, hay menos funcionarios y el interno conflictivo no desaprovechó la ocasión.
Traía oculto un frasco de cristal que arrojó al otro interno y aunque “el agresivo no es un hombre excesivamente corpulento”, costó reducirlo, según apuntaron a El Faro fuentes penitenciarias.
Pasado el incidente, “el recluso agresivo pidió la conducción”. O sea, que lo saquen de Melilla y lo trasladen a otra cárcel.
“Internos no conflictivos”
El perfil de la población reclusa de Melilla responde al de “un interno no conflictivo”, según fuentes de la cárcel de la ciudad.
“Es gente que busca portarse bien para salir a la calle. Como dicen ellos, tienen que pagar. Lo tienen asumido: Mientras más colaboren, más rápido salen”, dijo ayer El Faro Fernando Pons.
Últimamente, insistió, se están dando muchos casos de internos que tienen que cumplir condenas por delitos contra la seguridad vial.
El riesgo al que se enfrentan los funcionarios de prisiones en Melilla es comparable al que corren los policías de la frontera, advierten desde Acaip. “Lo tenemos muy asumido”, afirma Pons.La pelea entre dos internos en la prisión de Melilla, que tuvo lugar el pasado jueves y dejó a tres funcionarios con heridas leves, “es un hecho puntual”, según ha explicado El Faro Fernando Pons, delegado del sindicato Acaip.
“Es la primera vez que pasa”, añadió a este periódico Francisco Rebollo, director del centro penitenciario de la ciudad.
Lo confirma Pons. “De un tiempo a esta parte pasa bastante poco. Con el anterior director ocurría más a menudo. Hace más de un año que no veíamos algo así”.
Dos de los funcionarios heridos tienen esguinces en dedo y cuello y el tercero, un agente de alrededor 56 años, ha recibido tres puntos de sutura en un dedo.
Este incidente no ha ocurrido, añaden desde Acaip, porque la prisión esté saturada. Ni mucho menos. Actualmente hay en torno a 300 internos. “Hemos llegado a tener 500”, afirman.
Camino a la comisión disciplinaria
Todo empezó con la llegada de un interno conflictivo a la cárcel de Melilla. Vino a la ciudad porque tenía un juicio. Ya en la prisión tuvo una pelea con otro preso y los funcionarios penitenciarios, cumpliendo con el protocolo establecido, los separaron de módulo. El interno “agresivo” fue a dar al módulo uno, de Penal. Camino a la comisión de disciplina donde se iba a analizar el incidente que tuvo con el otro recluso, ambos internos se encontraron y empezó la pelea.
En el pasillo, fuera de los módulos, hay menos funcionarios y el interno conflictivo no desaprovechó la ocasión.
Traía oculto un frasco de cristal que arrojó al otro interno y aunque “el agresivo no es un hombre excesivamente corpulento”, costó reducirlo, según apuntaron a El Faro fuentes penitenciarias.
Pasado el incidente, “el recluso agresivo pidió la conducción”. O sea, que lo saquen de Melilla y lo trasladen a otra cárcel.
“Internos no conflictivos”
El perfil de la población reclusa de Melilla responde al de “un interno no conflictivo”, según fuentes de la cárcel de la ciudad.
“Es gente que busca portarse bien para salir a la calle. Como dicen ellos, tienen que pagar. Lo tienen asumido: Mientras más colaboren, más rápido salen”, dijo ayer El Faro Fernando Pons.
Últimamente, insistió, se están dando muchos casos de internos que tienen que cumplir condenas por delitos contra la seguridad vial.
El riesgo al que se enfrentan los funcionarios de prisiones en Melilla es comparable al que corren los policías de la frontera, advierten desde Acaip. “Lo tenemos muy asumido”, afirma Pons.
Los veteranos se rifan Melilla
En los últimos catorce años se han perdido entre 10 y 12 puestos de funcionarios en la prisión de Melilla. “Antes las guardias eran de trece personas y ahora son de once. Lo difícil es cogerte los días que te pertenecen, pero al final tienes que descansar cuando te toque”, explicó ayer a El Faro Fernando Pons, del sindicato Acaip.
En toda España, añade, se han jubilado este año 300 funcionarios de centros penitenciarios y está claro que no se repondrán bajas.
“A Melilla están llegando funcionarios con entre 30 y 35 años de servicio. Es gente muy veterana que viene de la península y que dificulta que entre la gente de la ciudad. Los que aprueban la oposición saben que no van a tener plaza aquí. Antes venían los últimos de las promociones y ahora está llegando personal que incluso pierde categoría, pero gana en sueldo”, señaló Pons.