Fuente: Sur.es
Los vecinos denuncian que jóvenes saltan la verja y entran en el edificio, que estuvo con las puertas abiertas parte de la mañana de ayer
La historia se repite tres años después. Un enorme edificio en desuso que queda en manos del Ayuntamiento se convierte en objeto de vándalos, chatarreros y 'okupas'. Pasó con el cuartel de Segalerva -hoy felizmente convertido en centro deportivo- y pasa con la antigua prisión provincial enclavada en la avenida de Ortega y Gasset, en Cruz del Humilladero. Este periódico detectó en la mañana de ayer que la puerta de lo que fue centro penitenciario hasta hace tres años se encontraba abierta sin que estuviera quitado el candado que pusieron en el postigo de una de sus hojas. Una vez en el interior, comprobó que el edificio se encontraba vacío pero con signos de la presencia en algún momento de chatarreros o vándalos.
En algunas de sus dependencias, en las que todavía se conservan carpetas -ya vacías- que contenían documentación de los internos, se acumulan restos de televisores y de aparatos electrónicos que han sido manipulados. También hay cuchillas de afeitar, mantas, navajas y mucha basura en bolsas. En el módulo de las celdas, ubicado en el centro del conjunto, el abandono también es la nota dominante, conservándose como dato curioso las fichas que cada preso debía rellenar a su ingreso para informar sobre sus antecedentes penitenciarios, sus datos económicos y su historial laboral y sanitario. El lugar ofrece un aspecto fantasmagórico, propio de una película de terror.
Sobre las doce de la mañana entraron en la cárcel tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía que también se extrañaron de que el portón de la fachada principal estuviera abierto. Tras inspeccionar el edificio y comprobar que no había nadie en su interior, se marcharon sin confirmar si darían parte de la situación a sus superiores o al Ayuntamiento, que es el propietario del inmueble después de que, según anunciaron en su momento desde la Gerencia Municipal de Urbanismo, se firmara la escritura con el Gobierno central el pasado 25 de septiembre.
Dos encapuchados
Comerciantes de la zona consultados por este periódico aseguraron que no es la primera vez que la policía inspecciona el lugar a petición de los propios vecinos, que han presenciado cómo jóvenes saltan con frecuencia la verja que rodea el conjunto y penetran en el interior por una escalera de hierro existente en una de las fachadas. «Esta misma mañana he visto entrar a dos chavales con una capucha que han abierto la puerta de la cárcel como si fuera su casa», relató Francisco García, que regenta un bar justo frente a la fachada de la prisión.
Antonio Portillo, propietario de otro bar, apuntó que ha avisado varias veces a la Policía porque ha visto cómo entraban jóvenes con chicas. «No quiero que pase como con Marta del Castillo», confesó