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Fuente: la Razón.es
Díaz Ferrán pasa su segunda noche en un módulo de la prisión. Su socio Ángel de Cabo permanece en la enfermería.
Noche del pasado miércoles, 23:00 horas. Gerardo Díaz Ferrán, ex propietario de las quebradas Viajes Marsans y aerolínea Air Comet, y ex presidente de la principal patronal española (CEOE), ingresa en la madrileña cárcel de Soto del Real. Llega en un furgón de la Guardia Civil tras prestar declaración en los juzgados de Plaza de Castilla por otra causa sobre un crédito de Cajamadrid a su fracasada aventura en los cielos.
Desde las 20:00 horas, el resto de imputados en la «operación Crucero» traspasan los muros de la prisión. Díaz Ferrán es el último en llegar. La tensión que arrastra es enorme. Han pasado más de 48 horas desde su detención. Sobre él pesa la segunda fianza más elevada en la historia de un caso penal (30 millones de euros; 5.000 millones de pesetas), sólo superada por la de su testaferro, Ángel de Cabo, actual propietario de Marsans y Nueva Rumasa, al que el juez Velasco impuso 50 millones.
Díaz Ferrán –69 años para 70, que cumplirá en prisión el próximo 27 de diciembre– pasa el mismo protocolo que sus compañeros de causa. Se les toman las huellas dactilares; se les fotografía. Una humillación impensable para quienes se creían impunes hace tan sólo dos días.
Luego llega el examen médico preceptivo. Tras él, cinco de los siete imputados pasan al módulo de ingreso en prisión. Los otros dos permanecen en el módulo de enfermería del centro penitenciario.
Según ha podido contrastar este diario, uno de ellos presenta un severo cuadro de ansiedad que debe ser tratado de inmediato. El cuadro médico desaconseja su ingreso en las celdas. El otro encausado sufre un cuadro aún más agudo que requiere de pruebas médicas concretas.
Entre el personal sanitario del centro y los funcionarios de prisiones nadie quiere correr riesgos ante la trascendencia mediática del sumario y la relevancia de los presos preventivos. Se sigue escrupulosamente el protocolo de la penitenciaría y se decide que ambos reclusos pasen la noche en observación.
El tratamiento con ansiolíticos surte efecto en uno de los dos reclusos, que recibe el alta inmediatamente y pasa en la mañana de ayer al módulo de ingreso. Sólo queda un recluso en enfermería, para practicarle las pruebas médicas pertinentes que descarten cualquier tipo de complicación para su encarcelamiento.
Según pudo saber Antena 3 Televisión, Angel de Cabo, «el liquidador» de las empresas quebradas, es quien todavía permanece en el módulo 16 de enfermería. Entremedias, la esposa de Díaz Ferrán se desplaza hasta la prisión de Soto del Real para hacer llegar a su marido algunas pertenencias, entre ellas algo de ropa.
En la tarde de ayer, las visitas se suceden. Familiares de Díaz Ferrán, De Cabo y de su mano derecha, Iván Losada, comparten 40 minutos en el módulo de visitas. Entre los tres suman 110 millones de euros en fianzas.
Tras el encuentro, Díaz Ferrán y Losada ingresan en sus celdas y De Cabo regresa a la enfermería para afrontar todos su segunda noche entre barrotes.