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La cárcel de Brians 2 se abrirá en junio y estará llena en diciembre, con 1.500 presos

La prisión descongestionará la Modelo, que ya alberga tantos condenados como preventivos.

Fuente: EL PAIS.es

vista.jpgLa cárcel de Brians 2, situada a escasos metros de la que lleva el mismo nombre, en Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat), se inaugurará el 1 de junio y desde esa fecha hasta finales de año se irá llenando progresivamente. "Como un pantano", explican los responsables de la Generalitat. Cuando concluya el proceso albergará 1.500 reclusos, todos hombres, que cumplen condenas por delitos muy diversos. Las nuevas celdas servirán para esponjar la Modelo, donde se hacinan más de 2.200 reclusos. Los que están cumpliendo condena representan casi el mismo número que los preventivos.Los expertos aseguran que la cifra crítica de la Modelo son 2.100 presos, un límite que se superó hace unas semanas a costa del deterioro de las condiciones de vida de los presos. En muchas celdas conviven hasta seis reclusos en literas, una situación parecida a la que sufren otros internos de los centros de Tarragona, Girona y Lleida, que también pueden llegar a estar cinco o seis en una misma celda, que, además, es más reducida.

Esta situación extrema hará que los primeros presos que ocupen las nuevas celdas de Brians 2 sean los de la Modelo y los que ahora cumplen pena en el módulo 1 de Brians, el más saturado.

Brians 2 es la última cárcel que se licitó en la época de Convergència i Unió (CiU) y responde a un modelo penitenciario que se desterró con la llegada de la izquierda al Gobierno catalán. Es un macropresidio al estilo de Quatre Camins y Brians, los dos únicos que se construyeron durante los sucesivos gobiernos de Jordi Pujol en los casi 20 años que tuvo las competencias en materia de prisiones.

Centros más pequeños
El plan de centros penitenciarios que diseñó el tripartito apuesta por cárceles más pequeñas, con un máximo de 600 presos, en las que la función resocializadora del recluso que prevé la Constitución puede resultar más efectiva, según explica el secretario general de Servicios Penitenciarios, Albert Batlle.

Brians 2 ya está prácticamente acabada y desde el pasado 1 de enero se están entregando las obras a la Generalitat. Tendrá 14 módulos residenciales de 72 celdas, a los que hay que añadir el de ingresos, régimen cerrado, sancionados, enfermería y otras dependencias. En las nuevas instalaciones trabajarán 835 funcionarios. De ellos, el 60% realizará tareas de vigilancia y el resto, de tratamiento. Ha costado más de 80 millones de euros y su director será Pedro Domínguez, quien ya ocupó ese cargo en la Modelo y en Quatre Camins.

La nueva prisión será una válvula de escape para afrontar la masificación de las cárceles catalanas, un asunto que nunca está en la agenda política y que no genera interés social, salvo que se cometa un crimen horrendo por un recluso de permiso. Entonces sí hay coincidencia en reclamar un endurecimiento del Código Penal y menos flexibilidad de la vida carcelaria. España es el país de la Unión Europea con más presos por cada 100.000 habitantes y en Cataluña los índices están mejor, pero sólo ligeramente. El pasado 14 de marzo había en las cárceles catalanas 9.170 presos, 200 más que al empezar el año. Es decir, 2,78 más cada día, con lo que la cifra actual seguro que ya supera los 9.220. Si esta tendencia no se detiene, habrá 10.000 presos al terminar el año, aunque las estadísticas demuestran, no se sabe bien por qué razón, que en el segundo semestre hay menos ingresos.

De esos 9.170 presos, uno de cada cinco eran preventivos (1.965) y las mujeres suponían el 7% (639 reclusas). Son porcentajes estabilizados desde hace años, pero el que no para de aumentar es el de extranjeros encarcelados. Son ya 3.469 y representan el 37,8% de la población, 3,6 puntos más que al iniciarse 2006.

"Hace falta una reflexión social", repite Batlle sin demasiado éxito desde hace años. "El actual sistema penitenciario es insostenible social y económicamente", añade. Un preso cuesta cada día 64 euros a la Administración, pero a su entender lo más preocupante es que no se realiza una "debate riguroso" sobre qué evidencia la cárcel. En su opinión, el fracaso de otras políticas, como la sanidad, la juventud o actuaciones en materia de inmigración.

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