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Extreman las medidas de seguridad por un juicio con un preso islamista

Una quincena de policías blinda el Palacio de Justicia por la peligrosidad de un miembro de un grupo de presuntos narcos, acusados de secuestro y tortura, que se convirtió al Islam radical en la prisión.

Fuente: La Opinión de Murcia

La Policía Nacional desplegó ayer un fuerte dispositivo de seguridad en el Palacio de Justicia. El motivo: la presencia -en un juicio por secuestro, tortura y tráfico de drogas- de un preso considerado muy peligroso y vinculado con el islamismo radical. El juicio, finalmente, fue suspendido por el tribunal "por razones humanitarias".

Andrés I.O., de 25 años y natural de Murcia, no pasaba de ser un peligroso narcotraficante que había sido condenado en varias ocasiones. La última, por tráfico de drogas, en el año 2003. En el año 2005, según el relato del ministerio fiscal, participó en el secuestro y tortura de un ciudadano magrebí al que confundieron con un narcotraficante rival.

Andrés se encuentra en prisión provisional, en el centro penitenciario de Sangonera, desde entonces. En estos tres años, al parecer, Andrés se ha convertido al Islam y ha radicalizado sus posturas dentro del centro penitenciario, acercándose a los sectores más extremistas y convirtiéndose en uno de los presos 'fichados' por los servicios de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad.

En la actualidad, se enfrenta a una condena de 21 años de prisión por un delito de detención ilegal, lesiones y contra la salud pública. Andrés -representado por el letrado Manuel Chacón- está considerado como uno de los líderes del grupo de presuntos narcotraficantes que, el trece de agosto de 2005, secuestró por error a un inmigrante marroquí.

Según el relato del fiscal, Andrés y otro de los acusados, José Antonio C.R., se acercaron a un inmigrante cuando éste salía de un bar de Beniel. Armados con pistolas, se identificaron como policías y le obligaron a que les acompañase a un coche. Cuando habían recorrido cerca de 200 metros, le taparon la cabeza con un pasamontañas y le dirigieron hacia una vivienda ubicada, según el fiscal, en San Ginés.

Allí, la víctima fue engrilletada de pies y manos, golpeada y torturada mientras le preguntaban "por una persona que tuviera dinero o que traficara con droga". Durante el interrogatorio estuvieron presentes otros tres de los acusados: El Hachmi K., Fatech A. y Manuel S. Según el ministerio público, le cortaron el pulgar izquierdo con una navaja y le dieron descargas eléctricas con un cable conectado a la red. Además, le quemaron con una plancha en el abdomen y en la pierna izquierda hasta que perdió el conocimiento. Sobre el mediodía del día quince de agosto le dejaron abandonado, con las manos atadas, en una zona de limoneros.

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