ENFOQUE Nº1 - page 2

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as agudas palabras de Tolstoi: “Todas las fami-
lias felices se parecen; pero las infelices lo son
cada una a su manera”, nos recuerdan que en
estos tiempos son demasiadas las personas que viven
-con la dignidad que pueden- el desigual reparto de ri-
queza y de derechos que les han tocado en suerte, ante
el abandono de sus representantes políticos. Y siempre
serán pocos y bienvenidos los que luchen por mejorar
situaciones tan poco deseables.
Hemos habitado, durante demasiado tiempo y al igual
que la mayoría de los españoles, el páramo de la invo-
lución en lo que respecta a la calidad de vida y a los de-
rechos individuales y profesionales. En esta situación,
causa bastante para el hastío, el recelo y el enfado, no
cabe la menor duda, existe. Hemos pasado de ser pro-
pietarios residentes de chalés adosados, a inquilinos
de lo que llevan camino de ser las ruinas del edificio
del estado de bienestar. Vivimos el colapso y el atrope-
llo: nos suben el alquiler, las cañerías están podres, la
construcción tiene aluminosis y nuestros caseros son
los bárcenas y pujoles prepotentes y corruptos de la
política, por lo que parece que estamos hundidos en
un cenagal de confusión.
A pesar del malestar de muchos, del descontento de
todos, estamos convencidos de que existen vías alter-
nativas para mejorar nuestra situación laboral. Por eso
no vamos a pedir una actitud de resignación a los tra-
bajadores. No queremos que el trabajador tenga que
adaptarse a las malas condiciones de hecho que ahora
vivimos, sino que, a partir de estas malas condiciones,
podamos llegar a otras muy distintas para proyectar un
futuro más halagüeño.
Por lo que a esta Agrupación respecta -y dentro de su
ámbito- llevamos años ejercitándonos en la práctica
de la resistencia contra la mala gestión de la Secreta-
ría General y, también, contra la falacia sindical y la
política ominosa que le da cobertura. Nuestra réplica
ha sido siempre no transigir con lo inaceptable dentro
del marco de nuestros derechos. Lo hacemos buscan-
do las mejores condiciones laborales para el colectivo
de trabajadores penitenciarios. Y, desde otra vertiente,
aspirar a ser sujeto, no objeto, de las transformaciones
que tengan que venir: la apuesta por la invisibilidad del
trabajador y su cosificación persigue los fines últimos
de menoscabo de sus derechos y de su capacidad para
negociarlos.
Hoy por hoy, la política de la Secretaría General da
la espalda a los trabajadores y recupera la política de
castigo para presionarlos e intimidarlos en su trabajo
con posibles sanciones: persigue el error y lo castiga;
aumenta las suspensiones de empleo y sueldo -en nú-
mero e intensidad de la sanción- por lo que este sin-
dicato tiene que dedicar más tiempo y esfuerzo que
nunca en la defensa de los numerosos funcionarios
expedientados; realiza inspecciones de mala fe en los
Centros; complica la negociación de los trabajadores
con los directores a los que deja sin elementos para
llegar a acuerdos; no cumple sentencias judiciales que
benefician a los empleados; aumenta la carga de traba-
jo, pero restringe el campo de derechos y el número de
trabajadores, por no hablar de la esencial pérdida de
poder adquisitivo de éstos.
En resumen, la política penitenciaria de nuestros diri-
gentes es una política orientada por la aversión hacia el
trabajador y que promueve el miedo. Una política que
se apoya en una lógica débil –la del castigo- que, en de-
finitiva, da la espalda a los trabajadores.
El desarrollo de una sociedad democrática pasa por
tener más ciudadanos autónomos e independientes
que juzguen y decidan conscientemente con el mun-
do o frente a él. Cada individuo tiene cierta capacidad
para escoger entre los diversos cursos de acción que
se le proponen. Pero es perentorio, visto donde hemos
llegado y dónde podemos terminar, una reflexión más
aguda para esclarecer los proyectos que nos proponen.
Con la idea de conjugar experiencia laboral y actividad
reflexiva, nace esta publicación sobre el ámbito de pri-
siones porque, así lo creemos, todos estamos obligados
a una reflexión seria sobre la praxis penitenciaria en-
tendida como el momento actualizado, propio y sin-
gular, desarrollado por el trabajador en cumplimiento
de sus funciones. Es este entorno praxiológico genera-
do por los principales agentes de la actuación “real y
directa” penitenciaria -la no imaginada en los despa-
chos- el que debe ser tenido en cuenta en la negocia-
ción con los actores políticos. Porque, más que existir
en un punto externo bajo conjeturas de oficina no sufi-
cientemente bien informadas, la meta surge y debería
ser alcanzada dentro del proceso de ejecución penal,
donde el orden y la autoorganización no son resultado
de una intervención externa sino de resortes obtenidos
a lo largo de numerosas interacciones cotidianas.
Nuestra pretensión de fundamentación se correspon-
de con la creencia de que los avances en sociedad se
producen en tanto la confrontación dialógica sea po-
sible, en tanto en cuanto no se agote la imaginación
discursiva de las partes enfrentadas para superar, dar
solución a las contradicciones internas de cada parte.
Apostamos por el contexto y por reconocer una limi-
tación por arriba de la mutua comprensión y por fun-
dar un necesario límite por abajo. Es decir, que si bien
no somos capaces de una comprensión total de la ex-
presión del otro, tampoco carecemos –no siempre, al
menos- de cierto mínimo entendimiento de la postura
discursiva ajena. Hace falta que las interpretaciones
ofrezcan argumentos para alejarse del ya no concebi-
ble discurso unitario con su tendencia a esquemas de
actuación monolítica.
Le es obligado a un sindicato exponer y analizar la rea-
lidad tal como creemos que la ven los trabajadores;
pero ni la insatisfacción ni la frustración generan por sí
mismas proyectos o mueven al cambio. Son más bien
síntomas de situaciones indeseables. Fue Eric Hoffer el
que dijo que el presente está irremediablemente per-
dido para los frustrados. Consideramos que las trans-
formaciones no pueden llevarse a cabo alimentando el
descontento. Ni desesperación ni autocomplacencia;
pero, sí, confianza prudente en nuestras posibilidades
y proyección de futuro. Tenemos que ser el antídoto
para la frustración y el enfado que los políticos y sus
administraciones han inoculado en los empleados pe-
nitenciarios.
Frente a los que entienden la estabilidad como foto fija,
como inacción que ralentiza el devenir de los objetivos
con su invitación a la pasividad, nosotros la entende-
mos como proceso dinámico, en marcha e inacabado.
Y, en estos momentos de gravedad acuciante, la nues-
tra será siempre una esperanza activa, una esperanza
fértil: tenemos deseo de superación del presente, tra-
bajando las alternativas y aportando posibles solucio-
nes.
Nuestro Enfoque pretender ser un espacio cromáti-
co de aproximación del mundo penitenciario a la re-
flexión para vencer la opacidad que lo envuelve y para
pensar sobre su función. Y queremos que se articule
como un instrumento de dignificación profesional y
de dar a conocer nuestro medio y nuestra función a
la sociedad. En palabras de Orwell, “ver lo que tienes
ante ti requiere un esfuerzo constante”, tal vez, porque
la manera como se presentan las cosas no es la manera
como son.
Enfoque: Un
instrumento para el
análisis y la expresión en
el medio penitenciario
Carta del Presidente
José Ramón López
ENFOQUE
OPINIÓN
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a Fundación Sociedad y Justicia,
que tiene como patrono princi-
pal a Acaip, contempla el acerca-
miento de la institución penitenciaria
a la sociedad civil. Sobre esta idea de
una necesaria y cierta incardinación
de la acción penitenciaria en el corpus
social, se plantea la desmitificación de
aquellos hechos que forman parte de
un imaginario que tiene más que ver
con la historia pasada o con la ficción
narrativa, que con lo que realmente se
vive en nuestras cárceles.
La Fundación pretende hacer causa
común con todos aquéllos que quieren
dar a conocer una actividad
tan absolutamente recón-
dita como lo es el trabajo
en las prisiones españo-
las, porque creemos que
éste es, en sí mismo, un
modo de vivir la socie-
dad, perfectible desde la
implicación personal de
todos, en el día a día.
Este intento de dar a conocer las
prisiones, estableciendo bien claros los
límites que van desde el respeto de los
derechos humanos a la seguridad en los
centros penitenciarios, pasando por la
integridad física de todos los
implicados, es una propues-
ta de calado, que debe ser
realizada en aras de una
deseada apertura y como
razón de un sistema po-
lítico que quiera más y
mejor democracia.
Para ello se han realizado un
buen número de actuaciones
en diferentes lugares del Estado,
que van desde las mesas redondas y jor-
nadas técnicas, a las exposiciones foto-
gráficas, certámenes literarios o diferen-
tes actuaciones deportivas y asociativas.
El pasado 22 de enero la Facultad de
Derecho de la Universidad de Grana-
da, nos ha hecho el honor de conce-
dernos la Medalla de la Facultad en
reconocimiento a la trayectoria pro-
fesional y la especial vinculación que
hemos mantenido con ese claustro,
por las diferentes actividades que a lo
largo de los últimos 7 años hemos ve-
nido realizando con ocasión del Me-
morial Conrada Muñoz en la ciudad
de Granada.
Sirva esta reseña como muestra de
nuestro agradecimiento a todos los
compañer@s que han participado en
las actividades, a la Sección Sindical de
Acaip en Albolote en el desarrollo de las
mismas y al Decanato de la Facultad de
Derecho por habernos otorgado este
galardón.
La Universidad de Granada otorga una medalla a la
Fundación Sociedad y Justicia por su trayectoria profesional
Número 1 febrero 2016
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