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ENFOQUE
ENTREVISTA
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C
arlos García Valdés, además de un
jurista de reconocido prestigio y
Catedrático de Derecho Penal de la
Universidad de Alcalá de Henares, de la
que fue decano, es una de las personali-
dades que más ha trabajado y estudiado
la realidad y la Institución Penitenciaria,
destacando que fue Director General de
Instituciones Penitenciarias (1978-1979).
ENFOQUE:
Muy bien, profesor, hemos
pensado que la mejor manera de in-
augurar nuestro primer número era
hacerlo con una entrevista con usted,
que fue el primer director general de
la democracia. En primer lugar, ¿cómo
definiría nuestro sistema penitenciario
y cuáles deberían ser sus objetivos más
inmediatos?
CARLOS GARCÍA VALDÉS:
Efectiva-
mente, yo estuve en Instituciones Peni-
tenciarias en los años 1978 y 1979, y fui
autor de la Ley General Penitenciaria
cuando Jesús Haddad, tristemente asesi-
nado me la encarga y luego yo me hago
cargo de la Dirección General. Se acaba-
ba de promulgar una amnistía para unos
internos terroristas o políticos, todavía
había presos de opinión, e incluso para
terroristas en una segunda amnistía en el
76-77, con delitos de sangre, que salieron
inmediatamente y eso causó un impacto
terrible entre los internos ordinarios. Se
pacta con la oposición, entonces PCE y
PSOE, y también con los demás, la redac-
ción de una ley, que fue luego la Ley Ge-
neral Penitenciaria de 16 de septiembre
de 1979. Posteriormente, con el Regla-
mentode 1981 y sobre todo con el vigente
de 1996 se pone en marcha lo que la ley
indica, es decir, los centros modulares
frente a la antigua prisión radial o de palo
de telégrafo que yo heredé. Yo duplico el
número de funcionarios, que era ridículo
en mi época. Desde el punto de vista de
satisfacción material, en mi opinión se
ha cumplido con creces aquel lejano di-
seño de lo que era una ley general peni-
tenciaria. No conozco en profundidad si
el tratamiento se ha impuesto al régimen
o si hay más régimen que tratamiento,
aunque veo las estadísticas, leo los libros
y sé que hay un sector crítico dentro de la
ciencia española, al que yo no atiendo, y
hay otro sector, fundamentalmente enmi
escuela, que defiende todo lo que se está
haciendo desde el punto de vista científi-
co, es decir, lo que es una prisión modu-
lar; la limitación del régimen cerrado, la
dispersión de los terroristas frente a mi
época, que fue de concentración.
E: Efectivamente, hay varios modelos.
Nosotros, como sindicato creemos que,
igual que existen pactos de Estado en
otra serie de aspectos, sería básico po-
der realizar el de la política penitencia-
ria. ¿Cuál es su mejor y su peor recuer-
do de cuando fue Director General?
CGV: Yo pienso, y así lo he creído siem-
pre, que es muy importante lo que ha
dicho acerca de que sea una materia de
Estado, es más, la ley penitenciaria lo
fue y por eso salió por aclamación en el
Senado y por absoluta unanimidad en
el Congreso, porque se pactó con todos.
El atentado no fue el peor momento,
entonces lo dije, y lo sigo manteniendo
después de todos estos años, que aque-
llo estaba en el sueldo. Lo peor fue, por
ejemplo, la incomprensión de las fugas
de La Modelo, no entender cómo en
aquel momento estás a punto de girar
todo, es decir, no hay más tolerancia, no
hay permisos de salida, el diálogo es in-
útil cuando se te van 45 personas de La
Modelo, montado o no montado, yo no
entro en eso, los peores momentos son
cuando estoy tomando prácticamente
posesión del cargo.
Aparte del atentado, yo viví Institucio-
nes Penitenciarias con una intensidad
que usted tal vez no pueda imaginar. El
día que salí del Ministerio yo dije, si te
hubieran matado en ese momento, no
te hubiera importado, he cumplido una
de las partes más esenciales de mi vida
y 36 años después digo que sigue siendo
lo más esencial. ¿El mejor momento? La
aprobación de la LeyGeneral Penitencia-
ria. Dije que me iría en ese momento y lo
cumplí. Otrodía, feliz paramí, cuando in-
auguraronel CISdeCórdoba que llevami
nombre y Mercedes Gallizo, que estuvo
siete años al frente de la institución, me
dijo en aquel almuerzo antes de venirnos
en el AVE que quería una relectura de la
Ley General Penitenciaria.
E: Sobre esa comisión para la relectura
de la Ley Orgánica, le solicitamos a la
Secretaria General que se nos facilitase
una copia para poder conocer de qué
se estaba hablando y poder participar.
Ynada, jamás quisierondarnos una co-
pia de ese trabajo. ¿Por qué cree usted
que existe ese interés del legislador o
del político enque los profesionales pe-
nitenciarios no participen en su propia
normativa?
CGV: Hice un proyecto con una Comi-
sión reducida, como en su día se la hice
a Landelino Lavilla, tomando de la pro-
pia ley lo que el Tribunal Constitucional
había dicho de alguno de los artículos,
lo que decían los jueces de vigilancia y
algunas otras cosas que se habían leído.
Se redacta un texto y Mercedes Gallizo y
yo se lo entregamos al primer ministro
socialista de Zapatero (Sr. Alonso), pero
queda en un cajón, no hay pacto para sa-
car eso y no lo habrá con Rubalcaba tam-
poco. Cuando entra Rubalcaba hacemos
la misma operación con dos o tres mati-
ces, y queda en el mismo cajón, esta vez
en presencia de Federico Trillo Figueroa.
¿Por qué? Porque no se quería pactar una
ley que hubiera sido un triunfo para el
Gobierno que la presentara, porque esa
ley sólohubierapodido entrar conunani-
midad, como en su momento se aprobó
la nuestra.
Los profesionales son los que dicen si
eso es posible o no. La verdad que en mi
época se hizo, bien es cierto que con fun-
cionarios. En mi Comisión estuvieron los
que yo consideré entonces los mejores,
es verdad que eran del Especial y del Téc-
nico, porque el acceso al Cuerpo de Ayu-
dantes era muy distinto, pero la relación
siempre conmigo cuando iba de viaje o
visita a los Centros siempre había gente
del Cuerpo de Ayudantes que me conta-
ban las cosas desde una óptica a lomejor
distinta.
E: Siguiendo con lo que ha comentado
de la reforma o de la posibilidad de re-
forma de la ley orgánica, ¿qué cree que
se debería cambiar o se debería mejo-
rar?
CGV: La idea era un texto igual de bre-
ve más o menos que desde el punto de
vista de la jurisprudencia introdujera el
contenido, la esencia de sentencias del
Tribunal Supremo tales como el recono-
cimiento pleno del régimen cerrado, que
nunca se puso; el tema de las huelgas de
hambre, que favoreció aquella idea mía
de que se podía recurrir a la alimentación
forzosa en caso extremo, que hubiera un
catálogo de sanciones y de faltas, que no
están porque están en el Reglamento,
traerlos con reserva de ley; acoger los cri-
terios de los jueces de vigilancia, que se
recogiera en el texto de la ley todo lo que
ha sido favorecedor del régimen abier-
to que no está en la ley como los CIS, las
unidades demadre, esa era la idea.
E: Y luego además se ha venido endure-
ciendo en los diferentes códigos pena-
les.
CGV: Pero la de Instituciones Peniten-
ciarias me ha parecido siempre una in-
terpretación generosa. Yo les explico a
los alumnos que no se podrá conceder el
régimen abierto sin tener satisfechas las
responsabilidades civiles, vale, pero yo
recuerdo una interpretación, que hablé
en su momento con D. Virgilio Valero,
“Estoy en contra de la
cadena perpetua revisable”
Carlos García Valdés
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Alcalá de Henares
Número 1 febrero 2016
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