ENFOQUE Nº 2 - page 12

¿Cómo influye la comida en la vida
diaria en la prisión?
La comida es un componente central
de la vida en las instituciones correc-
cionales. La comprensión de las formas
en que se adquiere la comida, se prepa-
ra, se distribuye y se consume ayuda a
adquirir conocimientos sobre la vida de
las personas encarceladas y el impacto
de la estancia en la cárcel en los resulta-
dos sanitarios.
Los responsables penitenciarios y
el personal deben evaluar los sistemas
alimentarios en sus instituciones, vigi-
lar los cambios de peso entre la pobla-
ción reclusa, e incorporar programas
alimentarios innovadores que fomen-
tan interacciones sociales positivas y
resultados saludables.
Los sistemas alimentarios de las pri-
siones pueden incluir servicios de su-
ministro de catering, instalaciones de
auto cocina, economatos o cafeterías,
comida compartida con los visitantes,
huertas, y la elaboración de comidas en
las celdas.
El análisis de los alimentos en varias
prisiones demuestra la diversidad de
los sistemas alimentarios y la necesidad
de realizar evaluaciones individualiza-
das de los puntos fuertes y débiles de
cada uno de ellos.
La investigación sobre la conducta
alimentaria y los cambios de peso du-
rante el encarcelamiento es incomple-
ta, pero los estudios existentes sugieren
que muchos prisioneros ganan un peso
excesivo mientras están encarcelados
y que los problemas de salud relacio-
nados con el peso son comunes en los
establecimientos penitenciarios. Más
estudios sobre el peso de los internos y
cómo cambia al cabo del tiempo pue-
den ayudar a tener una mayor compre-
sión sobre su influencia en la salud.
La comida en la prisión también tie-
ne un impacto en la cultura de la insti-
tución y los presos lo acaban utilizando
como una herramienta para la cons-
trucción de la identidad cultural de los
grupos y las relaciones en el interior de
las mismas. Estudios sobre la vida en
prisión describen cómo los presos usan
la comida para negociar el poder y or-
ganizar sus relaciones sociales. Estas
investigaciones sugieren que la identi-
dad de género y étnica están relaciona-
das con el comportamiento alimenta-
rio del individuo. La comprensión de
los numerosos roles que juegan los ali-
mentos en los establecimientos peni-
tenciarios y una gestión efectiva de sus
sistemas alimentarios puede ayudar a
los responsables penitenciarios para
mejorar la salud y la seguridad de estas
instituciones.
Háblenos sobre su experiencia visi-
tando la prisión de Picassent.
Mi visita a la prisión de Picassent me
resultó fascinante. Realmente disfruté
de esta oportunidad de tener contacto
con los trabajadores y los internos de la
misma. La visita a la cocina y la opor-
tunidad de hablar con los internos que
trabajan en la panadería y en el econo-
mato me permitieron asimilar nuevas
ideas y entender otros sistemas alimen-
tarios. Lo que más me impactó fue el
olor de la cocina, olía como en una co-
cina de verdad.
Me llamó la atención el hecho de
que las mujeres que trabajan en el
economato ganan dinero suficiente
para enviar a sus familias. En Estados
Unidos las familias tienen que enviar
dinero a sus miembros encarcelados
o sus amigos para que puedan com-
prar comida, artículos de higiene y
ropa.
La existencia de un modulo de ma-
dres con niños la he comentado con
mis compañeros en Estados Unidos, ya
que es algo muy raro en las prisiones
estadounidenses.
¿Qué diferencias pudo encontrar en-
tre Picassent y las prisiones de USA y
Dinamarca?
La prisión de Picassent tiene más pro-
gramas y más instalaciones que la ma-
yor parte de los centros penitenciarios
en Estados Unidos. Por ejemplo el taller
de cerámica y la piscina (aunque ahora
está cerrada) son algo casi desconocido
en EE.UU. Incluso tienen más instala-
ciones que los centros que yo he visita-
do en Dinamarca, aunque eso se puede
deber en parte a que en las prisiones
abiertas los internos pueden salir a tra-
bajar y participan en programas en las
comunidades locales.
Los sistemas alimentarios son muy
diferentes. El sistema de Picassent es
similar al “oficial” en Estados Unidos ya
que la comida es preparada en una co-
cina central por internos y luego distri-
buida a los distintos módulos, aunque
la variedad y la calidad de la comida
pueden variar según los diferentes cen-
tros.
En Dinamarca los internos cocinan
para ellos mismos, por lo que es un sis-
tema completamente diferente.
A lo largo de Europa y EEUU hay
ejemplos programación de comida
creativa e innovadora en los estableci-
mientos penitenciarios. Ejemplos de
tales intervenciones incluyen la edu-
cación nutricional, la jardinería, la in-
clusión de opciones saludables en la
relación de productos de economato
y formación culinaria. Los programas
de alimentación implementadas por
el sistema penitenciario danés son un
ejemplo de innovación. En este sistema,
la mayoría de los presos compran, co-
cinan y limpian para sí mismos y el én-
fasis se coloca en educación culinaria y
la autosuficiencia. Las ideas específicas
de programas innovadores pueden ins-
pirar la política penitenciaria en otros
países, pero es evidente que los sistemas
alimentarios deben ser adaptados para
ajustarse a las circunstancias propias y a
los recursos de cada institución. Diálogo
y formación para el personal y los inter-
nos ofrecen oportunidades para adap-
tar los programas de otras instituciones
y crear nuevas ideas para maximizar el
potencial positivo de la alimentación en
los centros penitenciarios.
ENFOQUE
“Picassent tiene más
programas y más
instalaciones que la
mayor parte de los
centros penitenciarios
en Estados Unidos”
“Los problemas
de salud relacionados
con el peso son
comunes en los
establecimientos
penitenciarios”
Número 2 junio 2016
© ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias. 2016
Email
Depósito legal: S.90-2016
Tel 915175152
ISBN: 84-96086-53-4
“La comida determina
la identidad cultural
y las relaciones
dentro de la prisión”
Amy B. Smoyer
Profesora de la Southern Connecticut State University
30 AÑOS DE CARRERA
La doctora Amy B. Smoyer, Profe-
sora de la Southern Connecticut
State University (EE.UU.), es una
reconocida experta en el campo
de los hábitos alimenticios en los
distintos sistemas penitenciarios.
Además, es coautora de una publi-
cación de la Organización Mundial
de la Salud
“Hábitos alimentarios
en los centros penitenciarios”
.
Invitada por ACAIP y la Fundación
Sociedad y Justicia (de la que Acaip
es el principal patrono) los días 8 y
9 del pasado mes de Febrero visitó
el centro penitenciario de Picas-
sent e impartió una conferencia
en el mismo en la que, además de
analizar el papel que juega la co-
mida en la vida diaria de los cen-
tros penitenciarios, demostró de
forma práctica e interactiva como
la comida ayuda a forjar la identi-
dad cultural y grupal en el interior
de los centros penitenciarios.
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