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Pablo

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El Secretario de Salud Laboral de Acaip, Alberto Tellez denuncia en el espacio de Antena 3 Espejo Público que los inhibidores de moviles de los centros penitenciarios no pasan las revisiones oportunas poniendo en riesgo la salud de los trabajadores penitenciarios e internos.

La respuesta de la Administración penitenciaria a la consulta de este sindicato sobre la informacion solicitada es:  ES UN TEMA DE SEGURIDAD NACIONAL.

Se adjuntan instrucciónes 12 y 13/2019  de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias sobre

I: 12/2019: Investigaciones en el medio penitenciario

I:13/2019: Acceso Expediente de Internos

Fuente: 20 minutos

El Sindicato de prisiones Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) ha alertado este miércoles de "una nueva agresión a un empleado público penitenciario" en la cárcel Sevilla I, ubicada en Mairena del Alcor. 

Según el sindicato, sobre las 14,00 horas, en el Módulo 7 de la Unidad de Preventivos, un interno ha reclamado "mayor cantidad de medicación de la prescrita" y "se negaba a introducirse en su celda, desobedeciendo las órdenes de los funcionarios e incumpliendo el horario regimental tras la subida a celdas para el descanso de la población reclusa tras el reparto del almuerzo". Cuando el funcionario titular del departamento trataba de convencerlo de que cesara en su actitud, según el sindicato, fue víctima de una "acometida" por parte del reo, quien "le desequilibró violentamente hacia el suelo, provocándole contusiones diversas en el forcejeo y una lesión ósea en el pie que le impidió poder continuar desarrollando su actividad profesional, obligándole a acudir al hospital, donde se le ha detectado una fisura en un dedo".

 

El sindicato ha reclamado a la dirección de la prisión "el inmediato traslado del interno a otro centro penitenciario, solicitando su correspondiente revisión de grado penitenciario para que el agresor pueda estar sujeto a medidas de seguridad más apropiadas a su perfil penitenciario". "Ante una muestra más del alarmante estado de conflictividad creciente de las prisiones españolas, con episodios recientes como los ocurridos en los centros penitenciarios de Segovia con un funcionario con grave lesión en un ojo y otro con brazo escayolado, Tenerife con un intento de clavar un bolígrafo en la cara de un funcionario o Campos del Río (Murcia) con un trabajador con fractura en los dedos de una mano, y los graves altercados acaecidos en Algeciras con tres internos con sobredosis en la misma tarde", por ejemplo, el sindicato defiende que no va a "cesar en ningún momento en el empeño de denunciar el olvido institucional por parte de la Administración hacia sus trabajadores, que ha relegado al colectivo de empleados penitenciarios al rincón más denostado del departamento ministerial de Interior".

 

Según el sindicato, sobre las 14,00 horas, en el Módulo 7 de la Unidad de Preventivos, un interno ha reclamado "mayor cantidad de medicación de la prescrita" y "se negaba a introducirse en su celda, desobedeciendo las órdenes de los funcionarios e incumpliendo el horario regimental tras la subida a celdas para el descanso de la población reclusa tras el reparto del almuerzo". Cuando el funcionario titular del departamento trataba de convencerlo de que cesara en su actitud, según el sindicato, fue víctima de una "acometida" por parte del reo, quien "le desequilibró violentamente hacia el suelo, provocándole contusiones diversas en el forcejeo y una lesión ósea en el pie que le impidió poder continuar desarrollando su actividad profesional, obligándole a acudir al hospital, donde se le ha detectado una fisura en un dedo". El sindicato ha reclamado a la dirección de la prisión "el inmediato traslado del interno a otro centro penitenciario, solicitando su correspondiente revisión de grado penitenciario para que el agresor pueda estar sujeto a medidas de seguridad más apropiadas a su perfil penitenciario". "Ante una muestra más del alarmante estado de conflictividad creciente de las prisiones españolas, con episodios recientes como los ocurridos en los centros penitenciarios de Segovia con un funcionario con grave lesión en un ojo y otro con brazo escayolado, Tenerife con un intento de clavar un bolígrafo en la cara de un funcionario o Campos del Río (Murcia) con un trabajador con fractura en los dedos de una mano, y los graves altercados acaecidos en Algeciras con tres internos con sobredosis en la misma tarde", por ejemplo, el sindicato defiende que no va a "cesar en ningún momento en el empeño de denunciar el olvido institucional por parte de la Administración hacia sus trabajadores, que ha relegado al colectivo de empleados penitenciarios al rincón más denostado del departamento ministerial de Interior".

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/3720690/0/sucesos-acaip-avisa-nueva-agresion-funcionario-prisiones-carcel-sevilla/

 

FuenteSucesos.- Acaip avisa de "una nueva agresión" a un funcionario de prisiones en la cárcel Sevilla I

El Sindicato de prisiones Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) ha alertado este miércoles de "una nueva agresión a un empleado público penitenciario" en la cárcel Sevilla I, ubicada en Mairena del Alcor.

Leer mas: https://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-sucesos-acaip-avisa-nueva-agresion-funcionario-prisiones-carcel-sevilla-20190731222630.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

Fuente: El Mundo

Casi el 90% de los 1.500 teléfonos anuales requisados en las prisiones españolas ya es de este tipo. Interior instaló inhibidores hace 10 años, pero ya casi no funcionan, denuncia Acaip-UGT.

Son tan pequeños como la tapa de un bic o menos que un mechero. Si fueran de juguete, serían más grandes. El mercado ilegal de teléfonos móviles en las prisiones españolas está al alza desde hace años, pero hace un tiempo que el protagonismo se lo llevan los minimóviles. La media general, entre minis y normales, se mantiene en torno a los 1.500 móviles requisados por año, lo que muestra que es algo habitual que cualquier preso tenga acceso a un teléfono, pese a tenerlo prohibido.

Los datos oficiales hablan de una gran subida a partir de 2007, hasta llegar a los 1.606 teléfonos requisados a presos en 2018, último año con datos. En 2017 fueron 1.383 y en 2016, 1.189. Muy lejos de los 81 de 2003 o los 500 de 2006. En 2007, con esa subida ya en marcha, se requisaron 1.244 y en 2008, 1.594. Y 2009 fue el año que más teléfonos se pillaron en las celdas: 1.784 unidades. Los datos son oficiales, provenientes de una respuesta parlamentaria. Entre 2000 y 2018 se han requisado más de 13.000 móviles en las cárceles españolas, pero es el mercado de los minimóviles el que lo copa todo en los últimos tiempos.

En 2008 Interior decidió tomar una medida: implantar inhibidores de frecuencia, para que los teléfonos no funcionaran aunque los presos los tuvieran. Sin embargo, han pasado los años y los inhibidores están obsoletos, como denuncia el sindicato de prisiones Acaip-UGT. En su día se colocaron estos aparatos para inhibir la frecuencia de teléfonos 2G o 3G, y desde que hay 4G da igual que el inhibidor esté encendido, porque no sirve para los nuevos terminales. La llegada del 5G obviamente agravará el problema.

 
A esto se suman la falta de mantenimiento y las averías. José Ramón López, presidente de Acaip-UGT, explica que «a partir de 2014 o 2015 se dejaron de instalar inhibidores, y eso ha hecho que se queden anticuados. Ha habido algunos pocos casos en los que se tuvieron que apagar porque la prisión estaba cerca de una población y las interferencias provocaban las quejas de los vecinos. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que ocurre es que la Administración no hace bien su trabajo de mantenimiento o actualización de equipos, y los presos saben que los móviles se pueden utilizar. En el fondo esto es cuestión de dinero, porque hay medios para solucionarlo».

Cuando los funcionarios han pedido información a Interior sobre el mantenimiento de estos inhibidores y la fecha de su puesta en marcha, como ocurrió este mismo mes con los funcionarios de la cárcel de Jaén, la Secretaría de Estado de Seguridad ha contestado que no pueden dar esos datos «porque afectan a la Seguridad del Estado».

Los minimóviles tienen un aliado en su precio: son muy baratos (entre 10 y 20 euros por internet), aunque pueden cobrarse mucho más caros en el mercado negro de la cárcel. No tienen grandes prestaciones, pero sirven para hablar. Por eso desde hace tiempo los funcionarios han detectado un gran descenso del número de cartas que reciben los presos: ahora pueden hablar por teléfono cuando quieran. Acaip-UGT calcula que el 90% de las incautaciones de móviles ya son de estos modelos.

Y los métodos de introducción en las cárceles son muy ingeniosos. Son tan pequeños que, por ejemplo, se hallaron dos en la suela de un zapato. Al propio Francisco Correa, preso por la trama Gürtel,le pillaron uno hace unos meses. El problema, más allá de incumplir la normativa, es que a muchos les sirve para seguir dirigiendo sus negocios criminales desde la cárcel. Narcotraficantes, corruptos y hasta yihadistas pueden continuar en el mercado. En febrero, una operación contra yihadistas en la cárcel de Valdemoro también acabó con un funcionario arrestado que les facilitaba móviles.


Aunque hay muchas visitas que los meten también, incluso en lugares tan recónditos como... el ano. Así lo demuestran algunas radiografías que se hacen de vez en cuando a los visitantes en los hospitales, ante la sospecha de que intentan colar un teléfono en la prisión.

Desde Instituciones Penitenciarias no quisieron opinar sobre el tema, aunque aseguraron que se están explorando posibilidades o distintas vías para mejorar el control sobre los móviles y la capacidad de usar teléfonos en sus centros.

Fuente: El Pais

 

El agresor, que había ingresado en mayo en la cárcel de Fontcalent (Alicante), asegura que empujó al otro recluso y que este se golpeó la cabeza al caer al suelo

 

Un interno del Centro Penitenciario de Fontcalent (Alicante), que responde a las iniciales C. G. E., ha reconocido que mató este lunes por la noche a su compañero de celda tras discutir porque sus ronquidos no le dejaban dormir, según confirman a EL PAÍS fuentes penitenciarias. El hombre, de 37 años, había ingresado en prisión el pasado mayo para cumplir una condena de cuatro meses por impago de una pensión. En su historial solo contaba un encarcelamiento anterior, en febrero, de 20 días por un delito de desobediencia. Tras el suceso, el interno fue trasladado a dependencias policiales para tomarle declaración como presunto autor de un delito de homicidio.


El suceso ocurrió sobre las 23.30 en el interior de una de las celdas del Módulo 2, en el que están recluidos presos poco conflictivos de los algo más de 700 encarcelados en el Centro Penitenciario de Fontcalent. Según el relato que el arrestado hizo a los funcionarios que acudieron a socorrer a la víctima, el suceso de produjo en el transcurso de una discusión originada por los ronquidos de su compañero. El agresor había llegado a pedir unos minutos antes a los funcionarios que le cambiaran de celda porque no podía conciliar el sueño, y al no conseguir, despertó a la víctima e inició con discusión con él. Siempre según el relato del interno detenido, en el transcurso de la misma, empujó al fallecido, identificado como Mohamed, de 57 años y origen argelino, quien cayó al suelo y se golpeó en la cabeza causándole de la muerte.

 

Las fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas detallan que fue el propio agresor quién avisó al funcionario de servicio a través del intercomunicador de su celda de que su compañero de reclusión estaba en el suelo y sangraba. Al recibir el aviso, los funcionarios se personaron en la celda e intentaron reanimar a la víctima sin éxito. Los médicos de la prisión solo pudieron confirmar el fallecimiento del otro reo. Al lugar se desplazaron agentes de la Policía Nacional, que se han hecho cargo de la investigación. Es la primera muerte por agresión registrada en los que va de año en las cárceles españolas.

Hay que remontarse al 26 de diciembre de 2018 para encontrar un suceso similar. Aquel día,J. M. R. H, de 28 años y nacionalidad española —que había ingresado en prisión por primera vez unas horas antes— mató a su compañero de celda en el Centro Penitenciario de Madrid V, en la localidad de Soto del Real, tras discutir ambos sobre quién iba a dormir en la litera de abajo y quién en la de arriba. El agresor, experto luchador de muay thai (un arte marcial de origen tailandés), la emprendió a golpes con la víctima. Cuando llegaron los funcionarios, lo encontraron tendido en el suelo muy grave y con severos traumatismos craneoencefálicos que finalmente le causaron la muerte. Aquel fue el único fallecimiento por agresión dentro de las cárceles españolas en 2018. Desde 2006, el número de muertos en las prisiones por hechos similares se eleva a 27, según las estadísticas oficiales.

El sindicato ACAIP-UGT, mayoritario entre los funcionarios de prisiones, hizo público este martes una nota de prensa en la que denuncia el déficit de personal que sufren las cárceles españolas y, en concreto, la de Fontcalent. Una situación que, en su opinión, ha provocado que en el centro haya dos módulos ordinarios cerrados, además del de aislamiento, lo que ha obligado a que prácticamente en todas las celdas estén alojados dos reclusos, en lugar de uno como recomienda la ley general penitenciaria. Para el sindicato, esta situación ocasiona un incremento del número de "problemas de convivencia" entre los reclusos.

Desde Instituciones Penitenciarios se niega este extremo. Un portavoz asegura que la plantilla de la cárcel alicantina está cubierta al 92% y achaca el cierre de los módulos al descenso del número de presos, que ha llevado al centro penitenciario alicantino a estar al 70% de su capacidad. Prisiones también insiste en que el uso compartido e las celdas "es reglamentario" y que, de hecho, están diseñadas para acoger a dos presos cada una.

Fuente: Canarias Ahora

La Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias asegura que este incidente "es el día a día de todos los trabajadores penitenciarios"

Un preso del Módulo 1 de la cárcel del Salto del Negro, en Las Palmas de Gran Canaria, que responde a las iniciales F.J.M.M., incendió su celda el pasado domingo, 28 de julio, e ingirió lejía con el fin de acabar con su vida, motivo por el que finalmente tuvo que ser hospitalizado de urgencia en el Hospital Insular.

En concreto, y según informó la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) en un comunicado, el interno prendió fuego a sus pertenencias y a la ropa de cama. La humareda que se produjo entonces y el compañero de celda del reo alertaron a  los funcionarios de vigilancia presentes en el turno de noche, que acudieron a ver qué ocurría.

Fueron estos mismos funcionarios quienes sofocaron las llamas utilizando los medios antiincendios localizados en el Módulo.

Al preso interno que presuntamente provocó el fuego fue trasladado entonces al módulo de aislamiento, donde declaró encontrarse "muy mal físicamente" al haber ingerido una cantidad sin determinar de lejía sobre las 20.30 horas del día anterior. Por ello, una vez examinado por el personal facultativo de madrugada, se decidió derivarlo al Hospital Insular, donde ha permanecido hasta el día de hoy.

Desde el sindicato se ha asegurado que este incidente "es el día a día de todos los trabajadores penitenciarios", apuntando que "todo el personal que trabaja en un servicio esencial como es el de las cárceles españolas" ve cómo este servicio se está "desmantelando como servicio esencial del Estado", matizando que en el caso del Salto del Negro de nueve médicos que debe tener "sólo hay cubiertas tres plazas y uno de los médicos actuales se irá a otro centro en próximos días".

Asimismo, indican que lo ocurrido se ha producido por el malestar del interno al tener que ocupar celda con otro preso que él no ha elegido, señalando ACAIP que las actuales directrices de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias "donde prevalece el derecho individual de los presos entra en contradicción con la organización de un centro penitenciario donde prima la intervención tratamental y la rehabilitación de las personas privadas de libertad".

Desde ACAIP se critica que el interno "ha puesto en peligro no sólo la vida de su compañero de celda sino la de todos los reclusos de su galería, así como la de los trabajadores penitenciarios que deben velar por su vida e integridad física".

Por último, el sindicado exige la apertura de una mesa de negociación "real y efectiva" para solventar "deficiencias, tanto en materia de seguridad, de personal y de carácter retributivo".

 

 

 

 

Fuente: Europapress

a sección sindical de Acaip-UGT del centro penitenciario de Jaén ha denunciado la agresión por parte de un interno a tres funcionarios, recibiendo uno de ellos una mordedura en el bíceps.

Los hechos, según indican en un comunicado, tuvieron las 20,00 horas, cuando un interno del módulo 6 fue informado por el funcionario del módulo que debía de limpiar las zonas comunes que por turno le correspondía junto a mas internos.

En ese momento, recoge el escrito sindical, empezó a insultar a los funcionarios en "gran estado de excitación". "Ante la gravedad de los insultos, amenazas por parte del interno los funcionarios tuvieron que reducirlo no sin antes mostrar una gran resistencia activa profiriendo patadas y puñetazos". Finalmente lograron esposarlo y llevarlo al departamento de aislamiento.

Como fruto de este suceso, tres funcionarios tienen varias contusiones en dedos, muñecas y uno de ellos recibió un mordisco del interno al intentar reducirlo. Debido a que la mordedura es en el brazo, se ha activado el procedimiento para los accidentes de trabajo con riesgo biológico por si el interno tuviera alguna enfermedad contagiosa. En dicho protocolo se estipula que durante seis meses el trabajador deberá de realizarse analíticas para descartar el contagio.

Se da la circunstancia de que este interno fue expulsado del departamento de la UTE (unidad terapeútica educativa) por no cumplir las normas del programa de desintoxicación de drogas a su ingreso y del módulo 4 por dar positivo recientemente en cannabis tras "una semana complicada por la entrada de estupefacientes a través de las comunicaciones de vis a vis y de permisos que regresaban al centro".

Desde ACAIP-UGT esperan que la dirección del centro "actúe en consecuencia y proponga al centro directivo el primer grado penitenciario al interno ya que no se puede consentir estas agresiones a los empleados públicos penitenciarios". Una vez mas, desde el sindicato se incide en que los empleados públicos penitenciarios no tienen la condición de agentes de la autoridad por lo que estas agresiones "prácticamente sólo son sancionadas con días de aislamiento a los internos agresores y no tienen repercusión a nivel penal por no tratarse de atentado contra
agente de la autoridad".

El Sindicato de prisiones ACAIP, Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias, Sindicato mayoritario entre los funcionarios de II.PP de la provincia de Sevilla y de todo el sector nacional, a través de su Sección sindical en el Centro Penitenciario de Sevilla II (Morón de la Frontera), y por medio de la presente, les informa que en el 27 de julio durante el turno de tarde, se ha vuelto a producir una nueva agresión a 3 funcionarios.

Fuente: La Opinion de Murcia

El interno se le echó encima cuando el trabajador fue a sacarlo de su celda de aislamiento.

En el quirófano de La Vega, en Murcia, acababa un funcionario de prisiones de Campos del Río después de ser agredido por un recluso, indican fuentes penitenciarias.

Ocurría todo ayer por la tarde, en el módulo de aislamiento, cuando el trabajador iba a sacar de la celda a este reo. Entonces el interno se le echó encima, comenzó a golpearle en la cara y acabó fracturándole una mano.

 
Los sindicatos de Prisiones llevan mucho tiempo denunciando las condiciones de trabajo que tienen que soportar. Falta personal y faltan medios, aseguran. También piden tener la condición de agentes de la autoridad, ya que, afirman, las agresiones que sufren quedan impunes en la mayoría de los casos.

Fuente: La Voz de Cádiz

El interno, clasificado como conflictivo, estaba siendo trasladado a Puerto I cuando se revolvió e hirió a este trabajador.

Si hace apenas un día los sindicatos de prisiones Acaip-Ugt, Apfp y Csif denunciaban la «sobrecarga de trabajo» que soportan en la prisión de Puerto III, este viernes han vuelto a denunciar nuevamente la agresión sufrida por un trabajador.

Según cuentan en un comunicado, un interno conflictivo clasificado en primer grado y que era iba a ser trasladado Puerto I protagonizó un incidente en el departamento de ingresos que terminó con un funcionario herido en una mano por un bocado del interno.

Los sindicatos, entre otras medidas, vienen demandando a la Secretaría General de Institutos Penitenciarias que los internos que tengan como destino los centros de Puerto 1 o Puerto 2 vayan directamente a dichas prisiones, «ya que se la circunstancia de que cuando un interno tiene como destino algún otro centro de la localidad, llega a Puerto III y tiene que esperar varios días hasta que por parte de efectivos de la Policía Nacional, que tiene asumida esas competencias, se procede a su traslado», explican.
 

Entienden los sindicatos de prisiones que es «innecesario» que hagan trasbordo en Puerto III y que puede demorarse varios días, cuando el mismo autobús que hace la conducción lo puede dejar en su centro definitivo de destino, esto siempre crea malestar entre los internos, ya que tienen que permanecer en el módulo de ingreso varios días hasta que por fin se hace efectivo su traslado, además es motivo de conflictos ya que durante esos días no tienen acceso a todos sus pertenencias, tienen restringidas sus llamadas telefónicas, compras en el economato o sus horas de patio.

Aparte, creen que es «una sobrecarga innecesaria» de trabajo al tener que hacer el ingreso a una persona que dentro de varios días tener que prepararse para una nueva conducción.

«Estamos hartos de tantas agresiones. De seguir así un día vamos a tener una desgracia y el único responsable será el ministro del Interior», advierten.